Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo D5 - Diagnóstico molecular y genómico
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
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Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Mutaciones conductoras y evolución clonal
El diagnóstico molecular identifica mutaciones conductoras que describen la evolución clonal del tumor y que impulsan su proliferación. La cantidad relevante es la presencia y el tipo de alteraciones conductoras; cuando cambia el repertorio de mutaciones cambia el perfil molecular del tumor. La fuente no cuantifica tasas de mutación, frecuencias clonales ni fuerza proliferativa.
Grupo 2: Biomarcadores predictivos de inmunoterapia
El diagnóstico molecular también lee biomarcadores ligados a respuesta inmune: carga mutacional total, inestabilidad de microsatélites y expresión de la molécula usada por el tumor para frenar células T. Cambios en estos parámetros modifican cualitativamente el perfil de respuesta esperado, pero la fuente no proporciona umbrales ni una función de predicción.
Grupo 3: Déficits de reparación del material genético
Los déficits en los mecanismos que reparan el material genético forman parte del perfil molecular del tumor. Su presencia cambia la interpretación biológica del tumor y puede coexistir con otras alteraciones genómicas; la fuente no especifica vías moleculares concretas, magnitud del déficit ni relaciones cuantitativas.
Grupo 4: Mutaciones de resistencia durante tratamiento
A medida que el tratamiento avanza pueden aparecer mutaciones de resistencia. La cantidad que cambia es el repertorio de alteraciones resistentes a lo largo de la evolución clonal; una mayor aparición de estas mutaciones modifica el perfil terapéutico, aunque la fuente no da una dinámica temporal ni una tasa de aparición.
Grupo 5: Transformación del diagnóstico en perfil accionable
La integración de mutaciones conductoras, biomarcadores, déficits de reparación y resistencia transforma diagnósticos genéricos en diagnósticos moleculares específicos y accionables. La especificidad diagnóstica aumenta al incorporar alteraciones concretas y permite asociar el tumor con tratamientos dirigidos; la fuente ilustra esta relación con un adenocarcinoma pulmonar con mutación del receptor del factor de crecimiento epidérmico tratable con osimertinib, sin definir una regla general de decisión.
Grupo 6: Secuenciación de nueva generación como habilitador
La secuenciación de nueva generación redujo drásticamente tiempo y costo de analizar el genoma tumoral. La capacidad de análisis aumentó desde un único gen por intervalo de trabajo hasta paneles de miles de genes, mientras el tiempo bajó de semanas a días. La fuente describe cambios comparativos fuertes, pero no entrega costos, tiempos exactos ni una ley de escalamiento.
Grupo 7: Perfil molecular como base de decisión terapéutica
La reducción de tiempo y costo convirtió la secuenciación de nueva generación en estándar de cuidado en varios tumores. El perfil molecular dejó de ser un examen posterior y pasó a ser la base sobre la cual se prescribe el tratamiento; por tanto, una mayor disponibilidad del perfil molecular aumenta su peso causal en la selección terapéutica. La fuente no define un algoritmo clínico cuantitativo de prescripción.
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