Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo A8 - Problemas de la Articulación Temporomandibular
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
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Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Grupo 1: Función mecánica normal del disco articular
El disco articular se interpone entre el cóndilo mandibular y la fosa glenoidea y funciona como amortiguador y redistribuidor de carga. Cuando conserva su posición correcta, la carga masticatoria se distribuye entre las superficies articulares y la presión local sobre el disco se mantiene menor que cuando pierde esa función.
Grupo 2: Grupo 2: Sobreactividad muscular y desplazamiento anterior
La sobreactividad de los músculos masticadores, como en el bruxismo, o un traumatismo directo sobre la articulación sobreestiran los ligamentos retrodiscales. Al aumentar el sobreestiramiento disminuye la capacidad de mantener el disco en su posición y aumenta la tendencia al desplazamiento anterior, con pérdida de la función amortiguadora.
Grupo 3: Grupo 3: Sobreactividad, espasmo y dolor miofascial
La sobreactividad de los músculos masticadores también puede llevarlos a espasmo. A mayor sobreactividad aumenta la tendencia al espasmo, y el espasmo muscular produce dolor miofascial; esta rama comparte por tanto el origen muscular con la rama de desplazamiento discal.
Grupo 4: Grupo 4: Desplazamiento discal y presión anormal
Cuando el disco está desplazado deja de ocupar la posición necesaria para redistribuir la carga entre cóndilo y fosa. Para una función masticatoria comparable, la pérdida de redistribución hace que aumente la presión soportada por el disco respecto de la condición bien posicionada.
Grupo 5: Grupo 5: Inflamación sinovial y degradación del fibrocartílago
La presión anormal sobre el disco desencadena inflamación sinovial. Al aumentar la inflamación aumenta también la presión intraarticular y se liberan mediadores inflamatorios, entre ellos interleucina 1 y prostaglandina E2; esos mediadores aumentan la degradación del fibrocartílago del disco.
Grupo 6: Grupo 6: Reducción discal y clic articular
Durante la apertura, el cóndilo se desplaza hacia adelante. Si logra saltar sobre el reborde posterior del disco desplazado, el disco se recoloca momentáneamente sobre el cóndilo; ese salto brusco genera el ruido articular percibido como clic.
Grupo 7: Grupo 7: Falla de reducción y limitación de apertura
Cuando el disco desplazado ya no se reduce durante la apertura, deja de producirse la recolocación momentánea que caracteriza a la reducción. La falta de reducción se expresa clínicamente como limitación de apertura, por lo que el estado mecánico del disco determina si predomina clic con reducción o restricción sin reducción.
Grupo 8: Grupo 8: Expresión clínica integrada del trastorno temporomandibular
El cuadro clínico integra el problema mecánico del disco con la inflamación sinovial y, con frecuencia, el espasmo de los músculos masticadores. El desplazamiento con reducción favorece el clic, la falta de reducción favorece la limitación de apertura y el espasmo favorece el dolor miofascial; la combinación de estas ramas constituye los signos y síntomas del trastorno temporomandibular.
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