Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo D11 - Pletismografía y medición de flujo circulatorio
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
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Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Grupo 1: Flujo circulatorio
Describe cuánto volumen de sangre atraviesa el segmento corporal medido en un período determinado. El flujo circulatorio disminuido respecto de lo esperado se asocia con mayor compromiso de la perfusión tisular; por tanto, al disminuir el flujo aumenta el deterioro funcional de la perfusión del segmento.
Grupo 2: Grupo 2: Presión de perfusión
Describe la presión efectiva con la que la sangre llega al tejido. Cuando la presión de perfusión disminuye, la sangre pierde capacidad para vencer la resistencia del segmento corporal y completar el retorno venoso hacia el corazón; presión menor implica mayor compromiso del retorno.
Grupo 3: Grupo 3: Volumen de edema
Describe cuánto líquido se acumula en el segmento corporal en lugar de ser retirado por el drenaje linfático. A mayor volumen de edema, mayor compromiso del drenaje linfático; el volumen acumulado funciona como indicador del balance entre acumulación y retirada de líquido.
Grupo 4: Grupo 4: Diagnóstico de alteraciones circulatorias y linfáticas
Integra flujo circulatorio, presión de perfusión y volumen de edema para identificar si perfusión tisular, retorno venoso o drenaje linfático se apartan de los parámetros normales. El alejamiento respecto de los valores esperados funciona como criterio diagnóstico de alteración circulatoria o linfática.
Grupo 5: Grupo 5: Monitoreo temporal y recuperación funcional
Describe cómo la repetición de las mismas mediciones a lo largo del tiempo permite determinar si las alteraciones mejoran o empeoran. La recuperación de la circulación sanguínea y linfática se evalúa por su capacidad de sostener la disponibilidad de oxígeno en los tejidos y, con ello, la recuperación funcional.
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