M5 Isostasia y Ajuste Glacioisostático
Tópico
La isostasia es el estado de equilibrio en el que se mantiene la litosfera: una topografía elevada queda compensada en profundidad, ya sea por una raíz cortical menos densa que se hunde bajo esa topografía, o por una variación lateral de densidad dentro de la propia corteza. Cualquier perturbación en la carga que la litosfera soporta, ya sea la acumulación o la fusión de hielo, la erosión, la sedimentación o incluso una inundación, desplaza a esa litosfera de su equilibrio y desencadena, a la vez, una respuesta elástica inmediata y una respuesta viscosa mucho más lenta.
El ajuste glacioisostático es el proceso por el cual la litosfera y el manto responden a los ciclos de carga y descarga que los mantos de hielo les imponen. Durante la última glaciación, hace unos veintiún mil años, un peso de hielo de hasta entre tres y cuatro kilómetros de espesor deprimió la litosfera varios centenares de metros por debajo de su posición de equilibrio.
Desde que esa deglaciación ocurrió, hace entre doce mil y siete mil años, el rebote isostático ha elevado a Escandinavia unos trescientos metros, y ese mismo rebote isostático todavía continúa hoy a un ritmo de entre cinco y ocho milímetros por año, reduciendo progresivamente el nivel del mar relativo a esa región.
La respuesta de todo este sistema involucra dos tiempos característicos muy distintos entre sí: la respuesta elástica de la litosfera, que ocurre casi instantáneamente en comparación con las escalas de tiempo geológicas, y la relajación viscosa del manto, mucho más lenta, cuyo tiempo característico depende de la viscosidad del propio manto, de la longitud de onda de la deformación que se está relajando, y del contraste de densidad entre el manto y la carga, hielo o agua, que se retiró.
El comportamiento esperado de este ajuste glacioisostático incluye un levantamiento sostenido en las zonas que antes estuvieron cubiertas de hielo, y una subsidencia en el anillo periférico que rodeaba a esas zonas glaciadas, producto del colapso del abultamiento que el propio hielo había empujado hacia afuera mientras existía, con velocidades que decaen de forma exponencial a medida que el sistema se acerca de nuevo a su equilibrio, cerrando así el vínculo entre la perturbación de carga con la que empezó esta descripción y el regreso lento de la litosfera hacia el estado isostático que tenía antes.
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