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A8 Cambios en Ciclo Hidrológico

Tópico

Los glaciares y los mantos de nieve de montaña funcionan como reservorios de agua dulce: acumulan precipitación sólida durante el invierno y la primavera, y liberan esa misma agua como deshielo durante el verano, regulando así el caudal de los ríos que nacen en regiones áridas y semiáridas donde no existe ninguna otra fuente de agua equivalente. El cambio climático altera profundamente el ciclo hidrológico que estos glaciares y mantos de nieve sostienen, modificando cuándo llega el agua a lo largo del año, cuánta agua llega en total y qué tan predecible resulta ese flujo de agua glaciar de una temporada a la siguiente.

El concepto central de este ciclo hidrológico glaciar es el pico de agua: bajo un calentamiento progresivo, la descarga total de agua de deshielo que un glaciar entrega primero aumenta, porque se derrite más hielo del que ese mismo glaciar logra acumular durante el invierno, hasta que esa descarga de agua de deshielo alcanza un máximo temporal, el propio pico de agua. Una vez superado el pico de agua, la descarga de agua de deshielo empieza a decaer, porque el volumen del glaciar se ha reducido tanto que ya no queda suficiente hielo para sostener las tasas de fusión anteriores, y ese decaimiento se convierte en un declive permanente del caudal de verano que afecta el suministro de agua de millones de personas en regiones como los Andes, el Hindu Kush-Himalaya o los Alpes.

La física detrás del pico de agua combina tres procesos: el balance de masa del propio glaciar, que compara cuánta nieve se acumula cada invierno con cuánto hielo se funde cada verano; el recorrido que el agua de deshielo sigue a través del sistema de canales situado bajo el glaciar antes de salir hacia el río; y la hidrología de toda la cuenca que ese río drena. Dentro de este balance de masa, la respuesta de la temperatura a la altitud determina qué fracción de la precipitación cae como nieve y qué fracción cae como lluvia: a medida que el calentamiento avanza, la línea de nieve sube en altitud, y esa línea de nieve más alta reduce la fracción de precipitación que cae como nieve sólida, lo que a su vez reduce la acumulación de hielo disponible para sostener el deshielo de los veranos siguientes.

Las proyecciones hidrológicas actuales anticipan que el pico de agua ocurrirá antes de 2050 para la mayoría de las regiones montañosas del mundo, de modo que los mismos glaciares y mantos de nieve que hoy regulan el caudal de los ríos en las regiones áridas y semiáridas descritas al comienzo pasarán, en las próximas décadas, del aumento transitorio del pico de agua al declive permanente que sigue, reduciendo el suministro de agua dulce disponible para millones de personas.

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