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Evaluación y uso del Modelo

Descripción

Modelo E3.2 - Angiogénesis tumoral

El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.

Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.

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Estructura de los Grupos

Descripción

El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.



Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.



La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.







La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.



Grupo 1: Límite difusivo del crecimiento tumoral

Sin formación de nuevos vasos, el tumor queda limitado por la distancia efectiva a la que el oxígeno puede difundirse desde la vasculatura del tejido huésped. La narrativa sitúa ese límite macroscópico de crecimiento en aproximadamente 1–2 mm; al alcanzar esa escala, el crecimiento adicional queda restringido por suministro insuficiente.



Grupo 2: Hipoxia tumoral como señal angiogénica

Cuando el tumor se vuelve hipóxico, secreta una proteína señalizadora que estimula la formación de nuevos vasos. Al aumentar la hipoxia aumenta cualitativamente la señal angiogénica, pero la fuente no especifica umbral, cinética de secreción ni saturación.



Grupo 3: Gradiente químico de la señal angiogénica

La proteína angiogénica forma un gradiente de concentración con valores mayores cerca del tumor y menores a mayor distancia. La diferencia espacial de concentración constituye la señal direccional para el crecimiento vascular; la fuente no entrega coeficiente de difusión, degradación ni geometría.



Grupo 4: Quimiotaxis y crecimiento de nuevos vasos

Los nuevos vasos crecen orientándose hacia concentraciones mayores de la proteína señalizadora. Un gradiente más marcado aumenta cualitativamente la dirección quimiotáctica hacia el tumor, aunque la fuente no cuantifica velocidad de migración ni sensibilidad al gradiente.



Grupo 5: Interruptor angiogénico y crecimiento macroscópico

La angiogénesis actúa como un interruptor que permite superar el límite de 1–2 mm impuesto por difusión. Una vez activa, el tumor puede continuar creciendo hasta tamaños macroscópicos; la fuente no especifica una regla temporal ni un umbral cuantitativo de activación del interruptor.



Grupo 6: Vasculatura tumoral anormal

La vasculatura tumoral resultante es funcionalmente deficiente: los vasos están dilatados, son permeables, carecen de células estabilizadoras y presentan flujo irregular que puede incluso revertirse. Estas propiedades empeoran el transporte respecto de una vasculatura normal, pero la fuente no cuantifica permeabilidad, calibre, cobertura celular ni variabilidad del flujo.



Grupo 7: Consecuencias de la vasculatura anormal

La misma vasculatura que permite crecimiento macroscópico genera hipoxia intratumoral, presión elevada en el tejido y resistencia a fármacos. Una mayor disfunción vascular aumenta cualitativamente estos problemas, aunque la fuente no proporciona relaciones cuantitativas ni leyes de transporte o presión.

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