Modelo Conceptual
Descripción
Modelo A05 - ACV isquémico
El modelo conceptual busca comprender los mecanismos que dan origen a un comportamiento, y describirlos de la forma más simple posible. Para eso, el comportamiento se segmenta en temas (grupos): cada uno identifica los objetos o variables que participan —tanto en su funcionamiento normal como en sus posibles anomalías o desviaciones— y describe, mediante verbos, la forma en que esos objetos interactúan entre sí. El resultado es lo que llamamos una red semántica: la estructura con la que representamos y comunicamos el modelo conceptual, antes de introducir ecuación alguna.
ID:3919
Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Grupo 1: Perfusión cerebral y aporte energético
El tejido cerebral depende de un flujo sanguíneo cerebral sostenido. Una caída regional del flujo reduce el aporte que sostiene la producción de energía celular; cuanto más severa es la hipoperfusión, mayor es el compromiso energético. La narrativa remite a balances ya usados en otros modelos, pero aquí no especifica una forma funcional ni parámetros.
Grupo 2: Grupo 2: Falla energética de la neurona y bomba Na/K
La neurona sufre directamente la insuficiencia de energía celular. Al disminuir la energía disponible se compromete el funcionamiento de la bomba de sodio y potasio, con pérdida de la capacidad de mantener gradientes iónicos normales. El texto establece una dependencia causal creciente entre suficiencia energética y función de bomba, sin cuantificar umbrales ni cinética.
Grupo 3: Grupo 3: Glutamato, receptor y excitotoxicidad por calcio
La falla de la bomba desencadena liberación excesiva de glutamato extracelular. Más glutamato y una activación más sostenida del receptor de glutamato producen mayor entrada de calcio a la neurona; esa entrada masiva constituye la excitotoxicidad que compromete directamente la viabilidad neuronal. La cinética del receptor se remite a otro modelo y no se reproduce cuantitativamente aquí.
Grupo 4: Grupo 4: Severidad isquémica: núcleo y penumbra
La severidad de la caída regional del flujo separa el tejido afectado en núcleo isquémico y penumbra. Una caída muy severa se asocia a pérdida irreversible de viabilidad en el núcleo; una caída menos severa deja tejido de penumbra todavía salvable si la perfusión se restaura a tiempo. La narrativa implica umbrales o regiones de severidad, pero no entrega valores numéricos.
Grupo 5: Grupo 5: Reclutamiento temporal de penumbra al núcleo
Sin restauración oportuna de la perfusión, la viabilidad neuronal de la penumbra disminuye progresivamente y parte de esa zona se recluta hacia el núcleo isquémico. Cuanto más tiempo transcurre sin reperfusión, mayor es el reclutamiento. El texto define monotonicidad temporal, pero no una tasa ni ley de conversión.
Grupo 6: Grupo 6: Reperfusión, tejido salvado y volumen final de infarto
La restauración de la perfusión limita el reclutamiento de penumbra y determina cuánto tejido salvable se conserva. Cada fracción de penumbra reclutada aumenta el volumen final del infarto, por lo que un mayor retraso hasta la reperfusión conduce a mayor daño final. No se especifica una función cuantitativa entre tiempo, tejido salvado y volumen final.
ID:1313
Grupo 1: Grupo 1: Perfusión cerebral y aporte energético
Descripción
El tejido cerebral depende de un flujo sanguíneo cerebral sostenido. Una caída regional del flujo reduce el aporte que sostiene la producción de energía celular; cuanto más severa es la hipoperfusión, mayor es el compromiso energético. La narrativa remite a balances ya usados en otros modelos, pero aquí no especifica una forma funcional ni parámetros.
Pregunta clave: ¿Cómo inicia la isquemia al caer el flujo y comprometer el aporte energético?
El tejido cerebral depende de un flujo sanguíneo cerebral sostenido. Una caída regional del flujo reduce el aporte que sostiene la producción de energía celular; cuanto más severa es la hipoperfusión, mayor es el compromiso energético. La narrativa remite a balances ya usados en otros modelos, pero aquí no especifica una forma funcional ni parámetros. Esta caída regional del flujo sanguíneo cerebral compromete la producción de energía celular del tejido cerebral, siguiendo el mismo balance energético ya usado para describir el metabolismo del tejido cerebral en otro modelo. En el accidente cerebrovascular isquémico, ese flujo sanguíneo cerebral cae de forma regional en una parte del tejido cerebral, una extensión directa del mismo flujo de entrada ya usado para describir el aporte sanguíneo del tejido cerebral en otro modelo. Esta pérdida de viabilidad de la neurona no ocurre por igual en todo el tejido cerebral afectado: según la severidad de la caída del flujo sanguíneo cerebral, dentro del tejido cerebral se distingue un núcleo isquémico, donde la caída de flujo es tan severa que la neurona pierde su viabilidad de forma irrecuperable, de una zona de penumbra, donde la caída de flujo es menos severa y la neurona todavía puede salvarse si se restaura la perfusión del tejido cerebral a tiempo. El tejido cerebral depende de un flujo sanguíneo cerebral constante para mantener su actividad.
ID:7825
Grupo 2: Grupo 2: Falla energética de la neurona y bomba Na/K
Descripción
La neurona sufre directamente la insuficiencia de energía celular. Al disminuir la energía disponible se compromete el funcionamiento de la bomba de sodio y potasio, con pérdida de la capacidad de mantener gradientes iónicos normales. El texto establece una dependencia causal creciente entre suficiencia energética y función de bomba, sin cuantificar umbrales ni cinética.
Pregunta clave: ¿Cómo convierte la falta de energía en falla de homeostasis iónica neuronal?
La neurona sufre directamente la insuficiencia de energía celular. Al disminuir la energía disponible se compromete el funcionamiento de la bomba de sodio y potasio, con pérdida de la capacidad de mantener gradientes iónicos normales. El texto establece una dependencia causal creciente entre suficiencia energética y función de bomba, sin cuantificar umbrales ni cinética. Cuando la bomba de sodio y potasio de la neurona falla, la neurona ya no puede mantener sus gradientes iónicos normales, y esta falla energética desencadena la liberación excesiva de glutamato al espacio extracelular que rodea a la neurona. Dentro del tejido cerebral, es la neurona la que sufre directamente esta falta de energía celular: sin energía celular suficiente, el funcionamiento de la bomba de sodio y potasio de la neurona se compromete, la misma bomba de sodio y potasio ya definida en otro modelo. Cuanto más glutamato se libera y más tiempo permanece activado ese receptor, mayor es la entrada de calcio a la neurona, y esta entrada masiva de calcio, conocida como excitotoxicidad, es la que compromete directamente la viabilidad de la neurona. El glutamato liberado en exceso activa de forma sostenida un tipo específico de receptor de glutamato en la membrana de la neurona, siguiendo la misma cinética ya usada para describir la activación de receptores de glutamato en otro modelo, y esta activación sostenida provoca una entrada masiva de calcio hacia el interior de la neurona.
ID:7826
Grupo 3: Grupo 3: Glutamato, receptor y excitotoxicidad por calcio
Descripción
La falla de la bomba desencadena liberación excesiva de glutamato extracelular. Más glutamato y una activación más sostenida del receptor de glutamato producen mayor entrada de calcio a la neurona; esa entrada masiva constituye la excitotoxicidad que compromete directamente la viabilidad neuronal. La cinética del receptor se remite a otro modelo y no se reproduce cuantitativamente aquí.
Pregunta clave: ¿Cómo produce la falla energética excitotoxicidad mediada por glutamato y calcio?
La falla de la bomba desencadena liberación excesiva de glutamato extracelular. Más glutamato y una activación más sostenida del receptor de glutamato producen mayor entrada de calcio a la neurona; esa entrada masiva constituye la excitotoxicidad que compromete directamente la viabilidad neuronal. La cinética del receptor se remite a otro modelo y no se reproduce cuantitativamente aquí. Cuanto más glutamato se libera y más tiempo permanece activado ese receptor, mayor es la entrada de calcio a la neurona, y esta entrada masiva de calcio, conocida como excitotoxicidad, es la que compromete directamente la viabilidad de la neurona. El glutamato liberado en exceso activa de forma sostenida un tipo específico de receptor de glutamato en la membrana de la neurona, siguiendo la misma cinética ya usada para describir la activación de receptores de glutamato en otro modelo, y esta activación sostenida provoca una entrada masiva de calcio hacia el interior de la neurona. Cuando la bomba de sodio y potasio de la neurona falla, la neurona ya no puede mantener sus gradientes iónicos normales, y esta falla energética desencadena la liberación excesiva de glutamato al espacio extracelular que rodea a la neurona.
ID:7827
Grupo 4: Grupo 4: Severidad isquémica: núcleo y penumbra
Descripción
La severidad de la caída regional del flujo separa el tejido afectado en núcleo isquémico y penumbra. Una caída muy severa se asocia a pérdida irreversible de viabilidad en el núcleo; una caída menos severa deja tejido de penumbra todavía salvable si la perfusión se restaura a tiempo. La narrativa implica umbrales o regiones de severidad, pero no entrega valores numéricos.
Pregunta clave: ¿Cómo determina la severidad de la hipoperfusión qué tejido es núcleo o penumbra?
La severidad de la caída regional del flujo separa el tejido afectado en núcleo isquémico y penumbra. Una caída muy severa se asocia a pérdida irreversible de viabilidad en el núcleo; una caída menos severa deja tejido de penumbra todavía salvable si la perfusión se restaura a tiempo. La narrativa implica umbrales o regiones de severidad, pero no entrega valores numéricos. Esta pérdida de viabilidad de la neurona no ocurre por igual en todo el tejido cerebral afectado: según la severidad de la caída del flujo sanguíneo cerebral, dentro del tejido cerebral se distingue un núcleo isquémico, donde la caída de flujo es tan severa que la neurona pierde su viabilidad de forma irrecuperable, de una zona de penumbra, donde la caída de flujo es menos severa y la neurona todavía puede salvarse si se restaura la perfusión del tejido cerebral a tiempo. Si no hay intervención que restaure la perfusión del tejido cerebral a tiempo, la zona de penumbra no se mantiene estable junto al núcleo isquémico: la neurona de la zona de penumbra va perdiendo viabilidad de manera progresiva y la zona de penumbra se va reclutando hacia el núcleo isquémico, es decir, pasa a formar parte del núcleo isquémico en vez de conservarse como tejido salvable. Cuanto más tiempo pasa sin que se restaure la perfusión del tejido cerebral, más zona de penumbra se recluta hacia el núcleo isquémico. Cada fracción de la zona de penumbra que se recluta hacia el núcleo isquémico aumenta el volumen final del infarto que queda en el tejido cerebral, de modo que el tamaño final del daño al tejido cerebral depende directamente de cuánto tiempo transcurre antes de restaurar la perfusión.
ID:7828
Grupo 5: Grupo 5: Reclutamiento temporal de penumbra al núcleo
Descripción
Sin restauración oportuna de la perfusión, la viabilidad neuronal de la penumbra disminuye progresivamente y parte de esa zona se recluta hacia el núcleo isquémico. Cuanto más tiempo transcurre sin reperfusión, mayor es el reclutamiento. El texto define monotonicidad temporal, pero no una tasa ni ley de conversión.
Pregunta clave: ¿Cómo evoluciona la penumbra hacia núcleo cuando pasa tiempo sin reperfusión?
Sin restauración oportuna de la perfusión, la viabilidad neuronal de la penumbra disminuye progresivamente y parte de esa zona se recluta hacia el núcleo isquémico. Cuanto más tiempo transcurre sin reperfusión, mayor es el reclutamiento. El texto define monotonicidad temporal, pero no una tasa ni ley de conversión. Cada fracción de la zona de penumbra que se recluta hacia el núcleo isquémico aumenta el volumen final del infarto que queda en el tejido cerebral, de modo que el tamaño final del daño al tejido cerebral depende directamente de cuánto tiempo transcurre antes de restaurar la perfusión. Si no hay intervención que restaure la perfusión del tejido cerebral a tiempo, la zona de penumbra no se mantiene estable junto al núcleo isquémico: la neurona de la zona de penumbra va perdiendo viabilidad de manera progresiva y la zona de penumbra se va reclutando hacia el núcleo isquémico, es decir, pasa a formar parte del núcleo isquémico en vez de conservarse como tejido salvable. Cuanto más tiempo pasa sin que se restaure la perfusión del tejido cerebral, más zona de penumbra se recluta hacia el núcleo isquémico. Esta pérdida de viabilidad de la neurona no ocurre por igual en todo el tejido cerebral afectado: según la severidad de la caída del flujo sanguíneo cerebral, dentro del tejido cerebral se distingue un núcleo isquémico, donde la caída de flujo es tan severa que la neurona pierde su viabilidad de forma irrecuperable, de una zona de penumbra, donde la caída de flujo es menos severa y la neurona todavía puede salvarse si se restaura la perfusión del tejido cerebral a tiempo.
ID:7829
Grupo 6: Grupo 6: Reperfusión, tejido salvado y volumen final de infarto
Descripción
La restauración de la perfusión limita el reclutamiento de penumbra y determina cuánto tejido salvable se conserva. Cada fracción de penumbra reclutada aumenta el volumen final del infarto, por lo que un mayor retraso hasta la reperfusión conduce a mayor daño final. No se especifica una función cuantitativa entre tiempo, tejido salvado y volumen final.
Pregunta clave: ¿Cómo modifica la reperfusión el tejido salvado y el volumen final del infarto?
La restauración de la perfusión limita el reclutamiento de penumbra y determina cuánto tejido salvable se conserva. Cada fracción de penumbra reclutada aumenta el volumen final del infarto, por lo que un mayor retraso hasta la reperfusión conduce a mayor daño final. No se especifica una función cuantitativa entre tiempo, tejido salvado y volumen final. Cada fracción de la zona de penumbra que se recluta hacia el núcleo isquémico aumenta el volumen final del infarto que queda en el tejido cerebral, de modo que el tamaño final del daño al tejido cerebral depende directamente de cuánto tiempo transcurre antes de restaurar la perfusión. Por eso, restaurar a tiempo la perfusión del tejido cerebral es lo que determina cuánta zona de penumbra logra salvarse y cuánto se limita, en última instancia, el volumen final del infarto que sufre el tejido cerebral tras el accidente cerebrovascular isquémico. Si no hay intervención que restaure la perfusión del tejido cerebral a tiempo, la zona de penumbra no se mantiene estable junto al núcleo isquémico: la neurona de la zona de penumbra va perdiendo viabilidad de manera progresiva y la zona de penumbra se va reclutando hacia el núcleo isquémico, es decir, pasa a formar parte del núcleo isquémico en vez de conservarse como tejido salvable. Cuanto más tiempo pasa sin que se restaure la perfusión del tejido cerebral, más zona de penumbra se recluta hacia el núcleo isquémico.
ID:7830
