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Evaluación y uso del Modelo

Descripción

Modelo A01 - Epilepsia

El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.

Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.

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Estructura de los Grupos

Descripción

El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.



Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.



La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.







La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.



Grupo 1: Grupo 1: Equilibrio excitación-inhibición y transición ictal

La red cortical parte de un equilibrio entre excitación e inhibición. La fracción de inhibición perdida desplaza a la red respecto de su equilibrio original: al aumentar esa pérdida, aumenta el desplazamiento y las pequeñas perturbaciones dejan de amortiguarse y pueden crecer, anticipando la transición hacia un régimen sostenido o inestable.



Grupo 2: Grupo 2: Hiperexcitabilidad neuronal por corrientes iónicas

La neurona cambia su facilidad de disparo por modificaciones de sus corrientes iónicas. Una menor conductancia de potasio reduce el umbral de disparo, mientras una mayor corriente sostenida de sodio favorece el disparo repetido; la acumulación de esta facilidad de disparo a escala celular sostiene la hiperexcitabilidad de la red cortical.



Grupo 3: Grupo 3: Sincronización patológica e inicio clínico

La hiperexcitabilidad se convierte en crisis cuando las descargas neuronales se sincronizan. El indicador de sincronización aumenta con la fracción de la red que dispara al unísono y, al cruzar un umbral crítico, marca el inicio clínico de la crisis epiléptica.



Grupo 4: Grupo 4: Propagación espacial de la crisis

Una crisis iniciada localmente se propaga por la red cortical como un frente en expansión. La actividad de una zona ya sincronizada impulsa la sincronización de la zona vecina, que a su vez impulsa la siguiente, aumentando progresivamente la extensión espacial comprometida.



Grupo 5: Grupo 5: Recuperación post-ictal

Después de la crisis, la excitabilidad de la red cortical se recupera de forma exponencial durante el periodo post-ictal. Con el tiempo, esa recuperación repone gradualmente el equilibrio entre excitación e inhibición y devuelve a la red hacia su funcionamiento previo al episodio.

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