Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo A04 - Hiperacusia y Misofonía: Sensibilidad Anormal al Sonido
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
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Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Grupo 1: Entrada auditiva periférica y deaferentación
Cómo la pérdida periférica reduce la señal que llega a la vía auditiva central y activa un mecanismo compensatorio.
Grupo 2: Grupo 2: Ganancia compensatoria de la vía auditiva central
Cómo la vía central aumenta su ganancia ante una entrada reducida y termina amplificando excesivamente sonidos cotidianos.
Grupo 3: Grupo 3: Hiperacusia y nivel de incomodidad
Cómo la ganancia central excesiva reduce el nivel de incomodidad y convierte sonidos cotidianos en estímulos excesivamente fuertes o dolorosos.
Grupo 4: Grupo 4: Neuroplasticidad maladaptativa y circuitos emocionales
Cómo conexiones reforzadas entre la vía auditiva central y circuitos emocionales convierten sonidos específicos en gatillos de rechazo, ira o ansiedad.
Grupo 5: Grupo 5: Misofonía y sonidos gatillo
Cómo sonidos específicos y poco intensos provocan una reacción emocional desproporcionada que depende de la identidad del sonido y no de su intensidad general.
Grupo 6: Grupo 6: Sensibilidad anormal integrada
Cómo hiperacusia y misofonía convergen en malestar ante sonidos cotidianos mediante mecanismos centrales diferentes.
Grupo 7: Grupo 7: Desensibilización y reentrenamiento
Cómo la exposición gradual y el reentrenamiento buscan reducir ganancia central, elevar tolerancia y debilitar conexiones auditivo-emocionales.
Grupo 8: Grupo 8: Protección auditiva controlada y retroalimentación
Cómo el uso excesivo de protección reduce la entrada auditiva y puede reforzar la misma ganancia central que sostiene la hiperacusia.
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