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Modelo Conceptual

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Modelo A12 - Desincronización de Cardumen

El modelo conceptual busca comprender los mecanismos que dan origen a un comportamiento, y describirlos de la forma más simple posible. Para eso, el comportamiento se segmenta en temas (grupos): cada uno identifica los objetos o variables que participan —tanto en su funcionamiento normal como en sus posibles anomalías o desviaciones— y describe, mediante verbos, la forma en que esos objetos interactúan entre sí. El resultado es lo que llamamos una red semántica: la estructura con la que representamos y comunicamos el modelo conceptual, antes de introducir ecuación alguna.

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Estructura de los Grupos

Descripción

El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.



Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.



La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.







La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.



Grupo 1: Grupo 1: Comunicación basal y sincronización

¿Cómo sostienen las señales acústicas e hidrodinámicas la cohesión y sincronización?



Grupo 2: Grupo 2: Ruido antropogénico y enmascaramiento

¿Cómo el ruido de origen humano compromete la comunicación acústica?



Grupo 3: Grupo 3: Pulsos intensos y barotrauma auditivo

¿Cómo pulsos intensos causan daño mecánico auditivo?



Grupo 4: Grupo 4: Perturbación hidrodinámica y onda de alarma

¿Cómo se propaga la alarma por el cardumen?



Grupo 5: Grupo 5: Ruido continuo y habituación

¿Cómo el ruido continuo eleva el umbral de alarma?



Grupo 6: Grupo 6: Consecuencias crónicas y reclutamiento

¿Cómo la desincronización afecta desempeño y reclutamiento?

ID:1069


Grupo 1: Grupo 1: Comunicación basal y sincronización

Descripción

¿Cómo sostienen las señales acústicas e hidrodinámicas la cohesión y sincronización?



Pregunta clave: ¿Cómo sostienen las señales acústicas e hidrodinámicas la cohesión y sincronización?

El ruido antropogénico afecta a ese sistema de comunicación por dos vías distintas: puede enmascarar las señales biológicas que los peces usan para coordinar su comportamiento colectivo —la vocalización de comunicación y los sonidos que produce el propio nado— o puede actuar directamente como una perturbación física sobre el campo de flujo y presión que la línea lateral de cada pez percibe. La desincronización del cardumen por ruido antropogénico describe la perturbación del sistema de comunicación acústica e hidrodinámica que mantiene la cohesión y la sincronización del cardumen, cuando ese sistema se ve expuesto a fuentes de ruido de origen humano: el tráfico marítimo, el sonar militar, la exploración sísmica, las obras portuarias y la acuicultura. Los cardúmenes expuestos de forma crónica al ruido antropogénico terminan mostrando una cohesión espacial menor, con una separación mayor entre individuos, una variabilidad de trayectoria más alta, y una eficiencia forrajera reducida, porque el mismo sistema de comunicación acústica e hidrodinámica que al comienzo de este modelo se describió como el sostén de la cohesión y la sincronización del cardumen ya no funciona con la misma fidelidad. Más allá del daño auditivo, la perturbación física que el ruido antropogénico introduce sobre el campo de flujo y presión del cardumen desencadena una respuesta de alarma que se propaga como una onda de información: primero reaccionan los individuos más cercanos a la fuente del ruido, y desde ellos la alarma se transmite hacia los individuos más alejados. Cuando el ruido antropogénico no es un pulso aislado sino que se vuelve continuo, la desincronización del cardumen se vuelve persistente, y el propio cardumen termina elevando su umbral de alarma, un fenómeno de habituación en el que el grupo deja de reaccionar con la misma intensidad ante estímulos que antes habrían disparado una respuesta de alarma.

ID:5174


Grupo 2: Grupo 2: Ruido antropogénico y enmascaramiento

Descripción

¿Cómo el ruido de origen humano compromete la comunicación acústica?



Pregunta clave: ¿Cómo el ruido de origen humano compromete la comunicación acústica?

La desincronización del cardumen por ruido antropogénico describe la perturbación del sistema de comunicación acústica e hidrodinámica que mantiene la cohesión y la sincronización del cardumen, cuando ese sistema se ve expuesto a fuentes de ruido de origen humano: el tráfico marítimo, el sonar militar, la exploración sísmica, las obras portuarias y la acuicultura. El enmascaramiento de las señales biológicas del cardumen se cuantifica mediante un exceso de enmascaramiento, que compara, en decibeles, el nivel del ruido de fondo con el umbral de detección auditiva del pez a la frecuencia que interesa; cuando el nivel de ruido de fondo supera ese umbral de detección auditiva, la comunicación acústica del cardumen queda comprometida. Los cardúmenes expuestos de forma crónica al ruido antropogénico terminan mostrando una cohesión espacial menor, con una separación mayor entre individuos, una variabilidad de trayectoria más alta, y una eficiencia forrajera reducida, porque el mismo sistema de comunicación acústica e hidrodinámica que al comienzo de este modelo se describió como el sostén de la cohesión y la sincronización del cardumen ya no funciona con la misma fidelidad. El sonar de baja frecuencia y la exploración sísmica generan, además, pulsos de presión de altísima intensidad, por encima de doscientos decibeles, que pueden causar daño mecánico directo al sistema auditivo del pez —lo que se conoce como barotrauma auditivo—, un daño que resulta más severo en los peces cuya vejiga natatoria está ubicada junto al oído, porque esa vejiga natatoria amplifica la presión del pulso antes de que llegue al órgano auditivo. El ruido antropogénico afecta a ese sistema de comunicación por dos vías distintas: puede enmascarar las señales biológicas que los peces usan para coordinar su comportamiento colectivo —la vocalización de comunicación y los sonidos que produce el propio nado— o puede actuar directamente como una perturbación física sobre el campo de flujo y presión que la línea lateral de cada pez percibe.

ID:5175


Grupo 3: Grupo 3: Pulsos intensos y barotrauma auditivo

Descripción

¿Cómo pulsos intensos causan daño mecánico auditivo?



Pregunta clave: ¿Cómo pulsos intensos causan daño mecánico auditivo?

El sonar de baja frecuencia y la exploración sísmica generan, además, pulsos de presión de altísima intensidad, por encima de doscientos decibeles, que pueden causar daño mecánico directo al sistema auditivo del pez —lo que se conoce como barotrauma auditivo—, un daño que resulta más severo en los peces cuya vejiga natatoria está ubicada junto al oído, porque esa vejiga natatoria amplifica la presión del pulso antes de que llegue al órgano auditivo. Más allá del daño auditivo, la perturbación física que el ruido antropogénico introduce sobre el campo de flujo y presión del cardumen desencadena una respuesta de alarma que se propaga como una onda de información: primero reaccionan los individuos más cercanos a la fuente del ruido, y desde ellos la alarma se transmite hacia los individuos más alejados.

ID:5176


Grupo 4: Grupo 4: Perturbación hidrodinámica y onda de alarma

Descripción

¿Cómo se propaga la alarma por el cardumen?



Pregunta clave: ¿Cómo se propaga la alarma por el cardumen?

Más allá del daño auditivo, la perturbación física que el ruido antropogénico introduce sobre el campo de flujo y presión del cardumen desencadena una respuesta de alarma que se propaga como una onda de información: primero reaccionan los individuos más cercanos a la fuente del ruido, y desde ellos la alarma se transmite hacia los individuos más alejados. Esa onda de alarma se propaga más rápido cuanto menor es el tiempo de reacción de cada individuo, y también se propaga más rápido cuanto más densamente empaquetado está el cardumen, porque los individuos vecinos están más cerca entre sí y la señal de alarma tarda menos en pasar de uno a otro. Cuando el ruido antropogénico no es un pulso aislado sino que se vuelve continuo, la desincronización del cardumen se vuelve persistente, y el propio cardumen termina elevando su umbral de alarma, un fenómeno de habituación en el que el grupo deja de reaccionar con la misma intensidad ante estímulos que antes habrían disparado una respuesta de alarma. El ruido antropogénico afecta a ese sistema de comunicación por dos vías distintas: puede enmascarar las señales biológicas que los peces usan para coordinar su comportamiento colectivo —la vocalización de comunicación y los sonidos que produce el propio nado— o puede actuar directamente como una perturbación física sobre el campo de flujo y presión que la línea lateral de cada pez percibe. Esa habituación reduce, en consecuencia, la respuesta del cardumen ante amenazas reales, como la aproximación de un depredador, precisamente porque el sistema de alarma se ha vuelto menos sensible tras la exposición prolongada al ruido de fondo.

ID:5177


Grupo 5: Grupo 5: Ruido continuo y habituación

Descripción

¿Cómo el ruido continuo eleva el umbral de alarma?



Pregunta clave: ¿Cómo el ruido continuo eleva el umbral de alarma?

Cuando el ruido antropogénico no es un pulso aislado sino que se vuelve continuo, la desincronización del cardumen se vuelve persistente, y el propio cardumen termina elevando su umbral de alarma, un fenómeno de habituación en el que el grupo deja de reaccionar con la misma intensidad ante estímulos que antes habrían disparado una respuesta de alarma. Esa habituación reduce, en consecuencia, la respuesta del cardumen ante amenazas reales, como la aproximación de un depredador, precisamente porque el sistema de alarma se ha vuelto menos sensible tras la exposición prolongada al ruido de fondo. Más allá del daño auditivo, la perturbación física que el ruido antropogénico introduce sobre el campo de flujo y presión del cardumen desencadena una respuesta de alarma que se propaga como una onda de información: primero reaccionan los individuos más cercanos a la fuente del ruido, y desde ellos la alarma se transmite hacia los individuos más alejados. La desincronización del cardumen por ruido antropogénico describe la perturbación del sistema de comunicación acústica e hidrodinámica que mantiene la cohesión y la sincronización del cardumen, cuando ese sistema se ve expuesto a fuentes de ruido de origen humano: el tráfico marítimo, el sonar militar, la exploración sísmica, las obras portuarias y la acuicultura.

ID:5178


Grupo 6: Grupo 6: Consecuencias crónicas y reclutamiento

Descripción

¿Cómo la desincronización afecta desempeño y reclutamiento?



Pregunta clave: ¿Cómo la desincronización afecta desempeño y reclutamiento?

Los cardúmenes expuestos de forma crónica al ruido antropogénico terminan mostrando una cohesión espacial menor, con una separación mayor entre individuos, una variabilidad de trayectoria más alta, y una eficiencia forrajera reducida, porque el mismo sistema de comunicación acústica e hidrodinámica que al comienzo de este modelo se describió como el sostén de la cohesión y la sincronización del cardumen ya no funciona con la misma fidelidad. Estas consecuencias terminan reflejándose en la condición corporal de los individuos del cardumen y en su reclutamiento, es decir, en cuántos de ellos logran sobrevivir e incorporarse exitosamente a la población adulta. La desincronización del cardumen por ruido antropogénico describe la perturbación del sistema de comunicación acústica e hidrodinámica que mantiene la cohesión y la sincronización del cardumen, cuando ese sistema se ve expuesto a fuentes de ruido de origen humano: el tráfico marítimo, el sonar militar, la exploración sísmica, las obras portuarias y la acuicultura. El ruido antropogénico afecta a ese sistema de comunicación por dos vías distintas: puede enmascarar las señales biológicas que los peces usan para coordinar su comportamiento colectivo —la vocalización de comunicación y los sonidos que produce el propio nado— o puede actuar directamente como una perturbación física sobre el campo de flujo y presión que la línea lateral de cada pez percibe.

ID:5179


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