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Evaluación y uso del Modelo

Descripción

Modelo E5 - Interfaz suelo

El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.

Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.

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Estructura de los Grupos

Descripción

El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.



Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.



La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.







La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.



Grupo 1: Grupo 1: Absorción de agua en la interfaz raíz-suelo

La raíz absorbe agua a través de la interfaz raíz-suelo y la cantidad accesible depende del potencial mátrico: al hacerse más negativo, las partículas del suelo retienen el agua con mayor fuerza y disminuye la absorción radicular. La cantidad que cambia es la absorción de agua; decrece cuando aumenta en magnitud la retención asociada a un potencial mátrico más negativo.



Grupo 2: Grupo 2: Captación de nutrientes por difusión y flujo de masa

Los nutrientes llegan a la raíz por difusión y por flujo de masa en el mismo volumen de suelo. La difusión responde al gradiente de concentración hacia la superficie radicular empobrecida por absorción; el flujo de masa crece cuando aumenta la absorción de agua, porque el agua transporta nutrientes disueltos, independientemente del aporte difusivo.



Grupo 3: Grupo 3: Biogeoquímica de la rizosfera

La raíz libera exudados en la rizosfera; estos alimentan microorganismos, incluidas micorrizas, que amplían el acceso de la raíz a nutrientes. Los exudados también modifican el pH local y ese cambio altera la disponibilidad química de nutrientes; por tanto, el acceso y la disponibilidad dependen de la actividad de exudación y de sus efectos biológicos y químicos.



Grupo 4: Grupo 4: Conductividad hidráulica y cuello de botella hídrico

La conductividad hidráulica determina la rapidez con que el suelo repone junto a la raíz el agua ya absorbida. A medida que el suelo se seca, el potencial mátrico cae gradualmente pero la conductividad hidráulica cae de forma marcadamente no lineal y puede desplomarse antes del agotamiento absoluto; cuando la reposición deja de seguir el ritmo de absorción aparece un cuello de botella que limita el suministro y la absorción aunque aún quede agua almacenada.

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