Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo M10 - Modos Acoplados
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
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Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Grupo 1: Composición de modos simples
Representa la acción acoplada como composición temporal de modos simples. Las activaciones de cada modo cambian con el tiempo y pueden solaparse. La secuencia y el solapamiento determinan el estado compuesto que alimenta la dinámica multicuerpo.
Grupo 2: Grupo 2: Ejemplos de acciones acopladas
Conserva las tres arquitecturas explícitas: salto de longitud, remate de voleibol y esquí alpino. Cada una selecciona modos simples distintos y define una coordinación temporal específica. No se fuerza una única combinación universal.
Grupo 3: Grupo 3: Dinámica multicuerpo segmentaria
Aplica balances de Newton y Euler a cada segmento corporal. Las fuerzas y momentos externos y las reacciones articulares acoplan segmentos vecinos. Las reacciones articulares son variables puente entre la dinámica local y el sistema corporal completo.
Grupo 4: Grupo 4: Trabajo, energía y potencia articular
Integra el aporte de potencia articular en el tiempo. La suma de potencias articulares produce trabajo mecánico y conecta la dinámica segmentaria con el rendimiento. Se conserva el teorema de trabajo y energía como balance global.
Grupo 5: Grupo 5: Coordinación y optimización neuromotora
La coordinación temporal se representa mediante desfases entre modos y una medida de error respecto de una coordinación objetivo. El aprendizaje motor y la optimización neuromotora reducen ese error. La forma exacta de aprendizaje no está especificada y se mantiene fenomenológica.
Grupo 6: Grupo 6: Rendimiento y estrés articular
Una coordinación temporal más óptima aumenta el rendimiento y reduce el estrés articular. El estrés se vincula además a las reacciones articulares. El compromiso rendimiento-estrés se representa mediante un objetivo de optimización explícito sin inventar una calibración clínica.
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