A7 Megaeventos Geológicos
Tópico
Los megaeventos geológicos son perturbaciones de escala planetaria que remodelan el planeta entero: las grandes provincias ígneas, que emiten millones de kilómetros cúbicos de lava en menos de un millón de años; los impactos de meteoritos, que liberan una energía equivalente a la de millones de las bombas nucleares más potentes jamás detonadas; las colisiones continentales, que llegan a duplicar el espesor de la corteza terrestre a lo largo de decenas de millones de años; las inversiones del campo geomagnético; y los pulsos de agua de deshielo, que elevan el nivel del mar decenas de metros a lo largo de apenas unos pocos siglos.
Las grandes provincias ígneas se correlacionan con cuatro de las cinco grandes extinciones masivas de los últimos quinientos cuarenta millones de años, a través de la emisión masiva de dióxido de azufre y de dióxido de carbono que esas mismas grandes provincias ígneas liberan durante su formación. El dióxido de azufre produce un enfriamiento rápido que se manifiesta en apenas unos pocos años, mientras que el dióxido de carbono genera, en cambio, un calentamiento que persiste durante más de cien mil años.
El impacto de Chicxulub, ocurrido en el límite entre el Cretácico y el Paleógeno hace sesenta y seis millones de años, liberó en cuestión de segundos una energía equivalente a la de millones de bombas nucleares, produciendo un invierno de impacto que oscureció el cielo, incendios que arrasaron gran parte del planeta, y la extinción de cerca del setenta y cinco por ciento de todas las especies que existían hasta ese momento.
Una inversión geomagnética ocurre cuando el dipolo magnético de la Tierra invierte por completo su polaridad, un proceso que se extiende entre mil y diez mil años. Durante la transición entre una polaridad y la siguiente, el campo magnético terrestre se debilita hasta apenas un veinte por ciento de su intensidad normal y se fragmenta en varios polos simultáneos, lo que incrementa la dosis de radiación cósmica que llega hasta la superficie del planeta.
Cada una de estas inversiones geomagnéticas queda registrada como una banda de anomalía magnética en el fondo del océano: a medida que se forma corteza oceánica nueva a lo largo de una dorsal, esa corteza nueva se enfría y conserva grabada la dirección exacta que el campo magnético terrestre tenía en ese momento, y esas bandas de anomalía magnética sirven hoy como una escala de tiempo global para reconstruir la tectónica de placas, cerrando así el vínculo entre las inversiones geomagnéticas y el resto de los megaeventos geológicos de escala planetaria con los que empezó esta descripción.
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