A4 Tsunamis Geofísicos
Tópico
Un tsunami es una onda de gravedad de período largo, entre cinco y sesenta minutos entre una cresta y la siguiente, generada por una perturbación vertical repentina del fondo marino: una ruptura sísmica con componente vertical, un deslizamiento submarino, el colapso de una caldera volcánica, o incluso el impacto de un meteorito. Cuando la fuente de un tsunami es sísmica, esa fuente genera una elevación inicial de la superficie del mar proporcional al desplazamiento vertical del fondo marino y al área de la ruptura que lo produjo, y esa elevación inicial se propaga después como una onda larga a una velocidad que depende de la profundidad del propio océano.
La velocidad a la que un tsunami se propaga depende de la raíz cuadrada de esa profundidad oceánica: en aguas abiertas, con una profundidad típica de unos cuatro mil metros, un tsunami viaja a cerca de doscientos metros por segundo, casi setecientos veinte kilómetros por hora, aunque con una amplitud de apenas entre diez centímetros y un metro, casi imperceptible para un barco que lo cruce en altamar.
A medida que un tsunami se acerca a la costa, la profundidad del océano disminuye, y esa menor profundidad reduce la velocidad del tsunami mientras aumenta su amplitud, porque la energía total de la onda se conserva y esa misma energía debe repartirse ahora en una onda más lenta y más comprimida; este efecto de asomeramiento puede llegar a amplificar la altura de la ola entre diez y cien veces respecto a la que tenía en aguas abiertas. La geometría de la costa que el tsunami termina alcanzando amplifica todavía más esa altura de forma adicional: una bahía tiende a concentrar la energía de la ola hacia su fondo, mientras que una península tiende a reflejarla hacia otras zonas de la costa.
El alcance máximo que un tsunami logra tierra adentro depende de la amplitud que esa ola trae consigo al llegar a la costa, del ángulo del talud costero que la ola debe subir, y de si la geometría de la bahía entra en resonancia con el propio tsunami. El comportamiento esperado de un tsunami incluye la llegada de varios trenes de olas sucesivos a lo largo de varias horas, y con frecuencia es el segundo o el tercer tren de olas, y no el primero, el que resulta más alto de todos, precisamente por esa misma resonancia entre la geometría de la costa y la perturbación vertical del fondo marino con la que empezó esta descripción.
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