E8 Transporte de Masa y Materia
Tópico
La criosfera moviliza masa hacia fuera de sí misma de varias formas distintas a la vez: agua de deshielo que fluye como escorrentía hacia los ríos, icebergs que se desprenden y derivan por el océano, sedimentos que el hielo arrastra por debajo de sí mismo, y carbono orgánico y nutrientes que el deshielo libera desde el material que antes quedaba atrapado en el hielo.
El concepto central para entender cómo un glaciar transporta agua hacia afuera de sí mismo es el pico de agua: la descarga de agua de un glaciar en retroceso primero aumenta, a medida que aumenta la fusión de ese glaciar, hasta alcanzar un máximo, el propio pico de agua, y a partir de ese máximo la descarga de agua del glaciar disminuye de manera irreversible a medida que el volumen del propio glaciar sigue menguando.
El desprendimiento de icebergs es el proceso por el cual un bloque de hielo se separa del frente de un glaciar o de una plataforma de hielo y entra directamente al océano, y para los glaciares que terminan en el mar, ese desprendimiento de icebergs puede representar entre un cincuenta y un noventa por ciento de toda la descarga de hielo que ese glaciar produce. La tasa a la que un glaciar desprende icebergs depende de tres factores: el espesor del hielo justo en el frente del glaciar, la velocidad con la que ese hielo fluye hacia ese frente, y las condiciones del océano que recibe al hielo, incluyendo el oleaje y la temperatura del agua.
Cada iceberg desprendido transporta agua dulce a grandes distancias dentro del océano, y cuando ese iceberg se funde lejos de donde se desprendió, crea anomalías locales de salinidad, de temperatura y de nutrientes en el agua que lo rodea, anomalías que terminan afectando la productividad biológica del propio océano en esa zona.
El hielo, además de transportar agua e icebergs, también transporta sedimentos: los arranca del lecho rocoso por abrasión y por el desprendimiento directo de bloques, los transporta tanto dentro del propio hielo como a lo largo de su base, y finalmente los deposita como una capa de sedimento subglacial o como morrenas en los márgenes y en el frente del glaciar. La tasa a la que un glaciar erosiona el lecho que tiene debajo supera ampliamente, muchas veces, a la erosión que produce un río o el viento, lo que convierte a los glaciares en agentes moldeadores del paisaje extraordinariamente eficientes.
Los sedimentos que un glaciar transporta y deposita, junto con las varvas que se acumulan capa sobre capa dentro de los lagos proglaciales que ese mismo glaciar alimenta, funcionan como proxies paleoclimáticos valiosos, de modo que el mismo transporte de masa que esta descripción fue siguiendo desde el agua de deshielo hasta los sedimentos termina dejando, también, un registro del clima del pasado.
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