Usuario:

Evaluación y uso del Modelo

Descripción

Modelo E3 - Dinámica Glaciar (Balance de Masa y Flujo)

El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.

Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.

ID:4791


Modelo E3 — Dinámica Glaciar (Balance de Masa y Flujo)

Descripción

# Modelo E3 — Dinámica Glaciar (Balance de Masa y Flujo)



La dinámica de un glaciar surge del balance entre dos zonas opuestas dentro de ese mismo glaciar: la zona de acumulación, situada por encima de la línea de equilibrio, donde el glaciar gana masa a medida que la nieve se va depositando, y la zona de ablación, situada por debajo de la línea de equilibrio, donde el glaciar pierde masa por fusión, por sublimación y por el desprendimiento de bloques de hielo hacia el mar o hacia un lago. El balance de masa neto que resulta de restar la masa perdida en la zona de ablación a la masa ganada en la zona de acumulación es el indicador principal de la salud de un glaciar: un balance de masa neto positivo hace que el glaciar avance, mientras que un balance de masa neto negativo hace que el glaciar retroceda.



La línea de equilibrio que separa ambas zonas sube en altitud a medida que el clima se calienta, y esa línea de equilibrio más alta reduce la superficie de la zona de acumulación al mismo tiempo que amplía la superficie de la zona de ablación, empujando al balance de masa neto del glaciar hacia valores cada vez más negativos.



El movimiento de un glaciar combina dos componentes distintos: la deformación interna del propio hielo, que sigue la misma relación no lineal entre tensión y deformación descrita para el hielo en general, y el deslizamiento basal, que es el desplazamiento del glaciar entero sobre el lecho rocoso que tiene debajo. La velocidad con la que la superficie de un glaciar se mueve por deformación interna crece con la cuarta potencia de su propio espesor, de modo que un glaciar apenas un poco más grueso que otro fluye mucho, mucho más rápido que ese otro glaciar más delgado.



El deslizamiento basal, a diferencia de la deformación interna, solo ocurre cuando la base del glaciar alcanza la temperatura de fusión, es decir, cuando el glaciar es un glaciar templado o al menos parcialmente templado en su base: el agua de deshielo que se acumula en esa base lubrica el contacto entre el hielo y el lecho rocoso, reduce la fricción entre ambos, y permite que el glaciar entero se deslice sobre ese lecho.



La ecuación de continuidad de un glaciar conecta cómo cambia el espesor del hielo en cada punto con el balance de masa que ese mismo punto recibe en superficie y con cuánto hielo entra o sale de ese punto por el propio flujo del glaciar. Cuando el espesor del glaciar se mantiene constante en el tiempo, el flujo de hielo que sale aguas abajo debe igualar exactamente a toda la acumulación neta que ese glaciar recibió aguas arriba en el resto de su cuenca de drenaje, y son precisamente estas dos relaciones, la ecuación de continuidad y las ecuaciones que gobiernan el movimiento del hielo descritas antes, las que un modelo de flujo de hielo resuelve en conjunto para predecir cómo evolucionará ese mismo glaciar bajo distintos escenarios de forzamiento climático.

ID:1748


druyd.com - Dr. Willy H. Gerber © 2026