D5 Oceanografía bajo Hielo
Tópico
La oceanografía bajo hielo mide las propiedades físicas y dinámicas del océano en algunas de las zonas más inaccesibles de todo el planeta: el océano que se extiende bajo las plataformas de hielo flotante de la Antártida y el océano que corre bajo el hielo marino ártico. Estas mediciones que realiza la oceanografía bajo hielo son críticas porque el calor que ese océano transporta es el principal responsable del deshielo basal de las plataformas de hielo flotante, y también es el mecanismo de retroalimentación más activo dentro de la inestabilidad de los mantos de hielo que descansan sobre el mar.
Un instrumento de conductividad, temperatura y profundidad desciende a través de agujeros perforados en el hielo, o directamente desde un barco cuando opera en zonas de hielo abierto, y a medida que desciende va midiendo el perfil vertical de temperatura y de salinidad del agua que atraviesa; ese perfil vertical de temperatura y salinidad es lo que determina la densidad del agua oceánica en cada profundidad y, con ella, cómo se estratifica el océano en capas.
Una amarra oceánica fija, con instrumentos anclados directamente al fondo marino, mide en cambio una serie temporal continua de velocidad, temperatura y salinidad del agua que pasa junto a ella, capturando tanto la variabilidad que las mareas imponen sobre esas variables como las intrusiones de agua templada que penetran ocasionalmente hacia la zona donde está anclada la propia amarra oceánica fija.
Un vehículo autónomo submarino puede operar directamente debajo de una plataforma de hielo flotante durante varias horas seguidas, sin mantener ninguna conexión con la superficie mientras opera, y durante ese tiempo ese vehículo autónomo submarino va mapeando tanto la batimetría de la base de la plataforma de hielo flotante como los flujos de calor oceánico que llegan hasta esa misma base.
El comportamiento esperado, una vez combinados los datos de estos instrumentos, es la identificación de las distintas capas de agua oceánica que interactúan con la base de una plataforma de hielo flotante, en particular una capa de Agua Profunda Circumpolar, con temperaturas positivas, que penetra hacia las cavidades situadas bajo el hielo y funde ese hielo desde abajo a tasas de entre uno y cien metros por año, cerrando así el vínculo entre el calor oceánico y el deshielo basal de las plataformas de hielo flotante con el que empezó esta descripción.
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