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A5 Pérdida y Alteración del Hielo Marino

Tópico

El hielo marino ártico ha perdido cerca del cuarenta por ciento de su extensión estival mínima desde 1979, con una tendencia de pérdida cercana al trece por ciento por década en el mínimo de septiembre. A diferencia del hielo glaciar, el hielo marino ártico no contribuye directamente al nivel del mar cuando se pierde, porque ya flotaba sobre el océano antes de fundirse, pero la pérdida de hielo marino ártico desencadena retroalimentaciones climáticas de primer orden y reorganiza la circulación atmosférica tanto regional como global.

La física central detrás de la pérdida de hielo marino ártico involucra el balance energético en la superficie del hielo marino ártico: el flujo de calor neto en esa superficie determina tanto la tasa a la que el hielo marino ártico crece como la tasa a la que se funde. El crecimiento del hielo marino ártico por su base es cada vez más lento a medida que el propio hielo ya formado se acumula, porque ese hielo ya formado aísla cada vez más a la base del hielo marino ártico del aire frío de la superficie y reduce el flujo de calor que la base puede seguir perdiendo. La fusión en la superficie del hielo marino ártico, en cambio, responde directamente al calor sensible y al calor latente que el aire le entrega a esa superficie.

La retroalimentación entre el hielo y el albedo es el mecanismo amplificador dominante de la pérdida de hielo marino ártico: el océano libre de hielo refleja apenas cerca de un siete por ciento de la radiación solar que recibe, mientras que el hielo marino ártico cubierto de nieve fresca refleja hasta un ochenta y cinco por ciento de esa misma radiación solar. Cuando el hielo marino ártico se pierde, queda expuesta agua oscura que absorbe mucha más radiación solar de la que el hielo marino ártico absorbía, y esa mayor absorción de radiación solar calienta al océano y funde todavía más hielo marino ártico, cerrando un ciclo de retroalimentación que se refuerza a sí mismo.

El hielo marino ártico no solo crece, se funde y refleja radiación solar: también se desplaza a la deriva, y esa deriva del hielo marino ártico responde a cuatro fuerzas distintas: la fuerza del viento sobre la superficie del hielo marino ártico, la fuerza de la corriente oceánica que corre debajo de ese mismo hielo marino ártico, la fuerza que resulta de la rotación de la Tierra, y la tensión interna que el propio hielo marino ártico ejerce sobre sí mismo cuando distintos bloques de hielo chocan o se comprimen entre sí. Un modelo reológico estándar representa al hielo marino ártico como un material que se comporta de forma viscosa bajo esfuerzos pequeños, mientras el hielo cede y fluye lentamente, pero que se comporta de forma plástica bajo esfuerzos mayores, resistiendo la deformación hasta un límite y cediendo de golpe una vez que ese límite se supera, y este modelo reológico estándar es la referencia habitual para simular la dinámica de todo el paquete de hielo marino ártico.

El comportamiento esperado del hielo marino ártico incluye un Ártico libre de hielo marino durante el verano antes de 2050 bajo escenarios de emisión moderados, y esa pérdida casi total del hielo marino ártico en verano tiene impactos directos sobre el chorro polar y sobre los patrones de tiempo en las latitudes medias, la misma reorganización de la circulación atmosférica regional y global con la que empezó esta descripción.

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