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Evaluación y uso del Modelo

Descripción

Modelo A1 - Retroceso Glaciar Acelerado

El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.

Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.

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Modelo A1 — Retroceso Glaciar Acelerado

Descripción

# Modelo A1 — Retroceso Glaciar Acelerado



El retroceso glaciar acelerado es la respuesta dinámica de los glaciares a un balance de masa persistentemente negativo: la zona de ablación, donde el hielo se funde, supera a la zona de acumulación, donde cae nieve nueva, durante períodos prolongados, y esa zona de ablación más extensa que la zona de acumulación provoca la reducción tanto del volumen como del área de cada glaciar. Existe además un desequilibrio entre la temperatura actual y la masa glaciar heredada del Pleistoceno y del Holoceno frío, un desequilibrio que significa que la mayoría de los glaciares están comprometidos a seguir retrocediendo incluso si el forzamiento climático que los afecta se estabilizara hoy mismo, porque esos glaciares todavía están ajustando su volumen a condiciones climáticas más cálidas que las que tenían cuando acumularon la mayor parte de su masa actual.



El modelo central del retroceso glaciar acelerado es el balance de masa específico de cada glaciar, que se calcula integrando, a lo largo de todo el año glaciológico, el flujo de acumulación de nieve en la zona de acumulación y el flujo de ablación por fusión en la zona de ablación. La línea de equilibrio es la altitud donde este balance de masa específico es exactamente cero, ni positivo ni negativo, de modo que por encima de la línea de equilibrio domina la zona de acumulación y por debajo de la línea de equilibrio domina la zona de ablación. Cuando el calentamiento hace ascender a esta línea de equilibrio hacia altitudes mayores, áreas cada vez más extensas del glaciar quedan por debajo de la línea de equilibrio, dentro de la zona de ablación, y ese glaciar pierde más masa de la que logra reponer.



La retroalimentación entre el hielo y el albedo amplifica todo este proceso dentro de la zona de ablación: al perder la nieve que lo cubría, el glaciar expone hielo o roca más oscuros, y esa superficie más oscura hace caer el albedo del glaciar y aumenta la absorción de radiación solar en esa misma superficie. Una mayor absorción de radiación solar funde todavía más hielo dentro de la zona de ablación, lo que expone todavía más superficie oscura y hace caer el albedo del glaciar aún más, cerrando un ciclo de retroalimentación que se refuerza a sí mismo mientras la zona de ablación siga expuesta.



El comportamiento esperado del retroceso glaciar acelerado es una aceleración no lineal, pero el ritmo de esa aceleración depende del tamaño del glaciar: los glaciares pequeños responden a un mismo forzamiento climático en décadas, mientras que las grandes capas de hielo continentales tardan siglos en responder al mismo forzamiento climático, porque su volumen mucho mayor les da una inercia mucho mayor frente a cualquier cambio en el balance de masa específico.



Dentro de este retroceso glaciar acelerado, el máximo de descarga de fusión es un hito crítico para los recursos hídricos que dependen de cada glaciar aguas abajo: mientras un glaciar todavía tiene suficiente volumen acumulado, un retroceso glaciar acelerado más intenso libera más agua de fusión cada año, y esa descarga de agua de fusión sigue creciendo hasta que el glaciar se acerca a su colapso, momento en el que la descarga de agua de fusión alcanza su máximo antes de comenzar a declinar de forma irreversible junto con el propio glaciar que la produce. Modelos que relacionan de forma simplificada el volumen de cada glaciar con su área permiten proyectar, con relativamente pocos parámetros, en qué momento cada glaciar alcanzará ese máximo de descarga de fusión y cómo evolucionará después su retroceso glaciar acelerado, la misma respuesta dinámica al balance de masa persistentemente negativo con la que empezó esta descripción.

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