A2 Deslizamientos y Flujos de Masa Rápidos
Tópico
Los deslizamientos de ladera ocurren cuando la tensión de corte que moviliza el terreno supera la resistencia al corte que ese mismo suelo o roca es capaz de oponer, y es precisamente esa competencia entre ambas fuerzas la que resume el factor de seguridad de la ladera: cuando ese factor cae por debajo de un valor de uno, el talud rompe.
La lluvia intensa es el detonante más frecuente de esta rotura: al infiltrarse en el terreno, eleva la presión de poro del suelo, y es precisamente ese aumento de presión de poro el que hace que la resistencia efectiva del suelo, descrita por el criterio de Mohr-Coulomb, se reduzca, acercando al talud hacia el mismo umbral de rotura que se describió antes.
En las laderas que ya están saturadas de agua, esa misma presión de poro puede llegar a anular por completo la cohesión aparente del suelo, y es esa pérdida total de cohesión la que desencadena los deslizamientos planares o traslacionales, en los que una masa entera de terreno se desliza de una sola vez sobre una superficie de rotura bien definida.
Cuando el material que se moviliza en cualquiera de estos deslizamientos se mezcla con agua, es la concentración de sólidos dentro de esa mezcla la que determina qué tipo de movimiento resulta: una mezcla con más sólidos se comporta como un flujo de detritos, mientras que una mezcla más diluida se comporta como una corriente de barro.
La licuefacción, por su parte, ocurre cuando esa misma presión de poro llega a superar por completo la tensión total que soporta el suelo: en ese punto, el suelo pierde toda su resistencia al corte y pasa a comportarse como un fluido, en vez de comportarse como un sólido granular.
Los modelos físicos que describen todo este proceso van desde el análisis de talud infinito, que evalúa cómo la lluvia desestabiliza una ladera, hasta los modelos reológicos de Bingham y de Herschel-Bulkley, que describen cómo fluye el material una vez que el deslizamiento ya se convirtió en un flujo de masa. Así, desde la competencia entre tensión de corte y resistencia con la que arranca este documento hasta los modelos reológicos con los que termina, pasando por la lluvia que eleva la presión de poro, la saturación que anula la cohesión y la licuefacción que convierte al suelo en fluido, los deslizamientos de ladera y los flujos de masa rápidos hacen que una ladera aparentemente estable pueda romperse y convertirse, en cuestión de segundos, en una masa de suelo, roca y agua en movimiento.
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