Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo D9 - Protección radiológica
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
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Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Riesgo biológico por radiación ionizante
La protección radiológica cuantifica y gestiona el riesgo de daño biológico producido por la exposición a radiación ionizante en pacientes, trabajadores y público. El riesgo depende cualitativamente de la exposición recibida, pero la fuente no proporciona una función dosis-riesgo, ponderaciones por tejido ni métricas numéricas de riesgo.
Grupo 2: Principio de justificación
La justificación exige que el beneficio de una exposición supere siempre su riesgo. En el paciente oncológico, el beneficio de tratar el tumor permite aceptar el riesgo asociado a la dosis terapéutica; la fuente expresa una comparación cualitativa beneficio-riesgo, sin umbral o función cuantitativa.
Grupo 3: Principio de optimización
La optimización exige mantener la dosis tan baja como sea razonablemente posible. En pacientes se aplica especialmente a la dosis fuera del campo sobre tejido sano no buscado para tratamiento, y en trabajadores se aplica dentro de los límites regulatorios; la fuente no define una función de optimización ni el significado cuantitativo de razonablemente posible.
Grupo 4: Principio de limitación de dosis
La limitación de dosis fija máximos que no pueden superarse para trabajadores y público. La dosis de estos grupos debe permanecer por debajo del límite regulatorio; la fuente no entrega valores numéricos de los límites ni distingue periodos de integración.
Grupo 5: Protección del paciente oncológico
En el paciente se acepta la dosis terapéutica porque el beneficio de tratar el tumor supera el riesgo, mientras que la dosis fuera del campo sobre tejido sano debe minimizarse. Por tanto, aumenta la dosis terapéutica necesaria dentro del campo por finalidad clínica, mientras la exposición no terapéutica fuera del campo debe reducirse tanto como sea razonablemente posible.
Grupo 6: Protección ocupacional de los trabajadores
Los trabajadores nunca deben recibir una dosis terapéutica. Su exposición debe mantenerse por debajo de los límites regulatorios y, aun dentro de esos límites, reducirse tanto como sea razonablemente posible; la fuente establece un límite superior y una tendencia de minimización, pero no valores ni una función de reducción.
Grupo 7: Protección del público
El público está incluido entre las personas protegidas por límites máximos de dosis. Su exposición debe mantenerse por debajo de esos límites; la fuente no desarrolla una situación oncológica específica para el público ni cuantifica sus límites.
Grupo 8: Integración diferencial de los tres principios
Justificación, optimización y limitación se integran de manera distinta según el riesgo y beneficio de la radiación para paciente, trabajador o público. El resultado depende del rol de la persona: en el paciente se acepta una exposición terapéutica justificada y se minimiza la exposición no terapéutica, mientras trabajadores y público quedan sujetos a limitación y reducción de exposición.
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