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Evaluación y uso del Modelo

Descripción

Modelo E4 - Distribución de cargas

El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.

Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.

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Estructura de los Grupos

Descripción

El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.



Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.



La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.







La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.



Grupo 1: Grupo 1: Fuerzas externas

Las fuerzas externas inician la distribución de cargas. El peso corporal actúa de forma constante por gravedad y las cargas adicionales se suman a ese peso, por lo que al aumentar una carga adicional aumenta la fuerza externa total que deben soportar las estructuras articulares y óseas.



Grupo 2: Grupo 2: Fuerzas internas

Las fuerzas internas proceden de la contracción muscular y del estiramiento de los ligamentos. Ambas se suman a las fuerzas externas y modifican la fuerza total transmitida por las estructuras; una mayor contribución muscular o ligamentaria implica una mayor contribución interna a la carga total.



Grupo 3: Grupo 3: Transmisión y presión de contacto

Las fuerzas externas e internas combinadas se transmiten por las estructuras articulares y óseas hasta los puntos de contacto articular. La presión de contacto aumenta cuando aumenta la fuerza total que atraviesa la articulación y aumenta también cuando disminuye el área sobre la que esa fuerza se reparte.



Grupo 4: Grupo 4: Zonas de sobrecarga

Las zonas de sobrecarga son regiones donde la presión de contacto articular es mayor que en el resto de la estructura. Surgen por concentración de una fuerza mayor, por un área de contacto menor o por ambas condiciones simultáneamente; por tanto, una mayor presión relativa favorece su identificación.



Grupo 5: Grupo 5: Riesgo de daño tisular

El riesgo de daño tisular se evalúa comparando la presión de contacto de una zona de sobrecarga con la fuerza de falla del tejido que la soporta. Cuanto más se aproxima la presión de contacto a esa fuerza de falla, mayor es el riesgo de lesión.

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