Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo A6.3 - Disrupciones de Comunicación Química Colectiva
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
ID:1980
Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Grupo 1: Rastro y señal química basal
Representa la concentración activa de feromona depositada y su perfil espacial a lo largo del rastro. La utilidad local depende de que la señal activa permanezca por encima del umbral de detección.
Grupo 2: Grupo 2: Degradación directa por contaminantes
El contaminante degradante reduce con el tiempo la feromona activa. La tasa aumenta con la concentración del disruptor y con la cantidad de feromona disponible, acortando progresivamente el tramo útil.
Grupo 3: Grupo 3: Ruido químico y competencia de detección
Moléculas parecidas pero no idénticas introducen ruido químico sin destruir la feromona real. Ese ruido eleva el umbral efectivo requerido para reconocer la señal natural.
Grupo 4: Grupo 4: Longitud útil y detectabilidad del rastro
Compara el perfil espacial de feromona activa con el umbral efectivo. El punto de cruce determina la longitud del tramo todavía detectable y útil.
Grupo 5: Grupo 5: Colapso del reclutamiento colectivo
Cuando la señal disponible ya no supera el umbral elevado, el seguimiento del rastro se apaga. La colonia cambia desde reclutamiento dirigido hacia exploración aleatoria.
Grupo 6: Grupo 6: Eficiencia de localización de recursos
El seguimiento dirigido permite localizar recursos con mayor eficiencia que la exploración aleatoria. La pérdida de reclutamiento reduce por ello la eficiencia colectiva.
Grupo 7: Grupo 7: Reconstrucción y recuperación del rastro
La colonia puede reconstruir la señal aportando un flujo nuevo de feromona. La recuperación exige sostener una concentración nuevamente superior al mismo umbral efectivo mientras persiste el contaminante.
ID:1155
