Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo A4.2 - Contaminación Acústica sobre Mecanorreceptores
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
ID:2037
Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Grupo 1: Fuente acústica y escala logarítmica
Representa la fuente antropogénica mediante intensidad y nivel de presión sonora logarítmico. Conserva una intensidad de referencia para la conversión entre escala física y decibelios.
Grupo 2: Grupo 2: Propagación y atenuación espacial
La intensidad acústica que alcanza al insecto disminuye con el cuadrado de la distancia a la fuente. La geometría de propagación transforma la emisión en ruido de fondo local.
Grupo 3: Grupo 3: Enmascaramiento y ley de Weber
El ruido de fondo eleva la diferencia mínima detectable. La ley de Weber mantiene esa diferencia proporcional al nivel de fondo y eleva el umbral efectivo para reconocer señales biológicas.
Grupo 4: Grupo 4: Relación señal-ruido y alcance
La señal biológica compite con el ruido local. Al disminuir la relación señal-ruido se reduce el alcance espacial dentro del cual la comunicación sigue siendo detectable.
Grupo 5: Grupo 5: Fatiga temporal de mecanorreceptores
Una exposición fuerte y prolongada reduce temporalmente la sensibilidad auditiva. La magnitud de la reducción depende del nivel sonoro y de la raíz cuadrada del tiempo de exposición.
Grupo 6: Grupo 6: Transición a pérdida permanente
Si el ruido supera un umbral crítico durante tiempo suficiente, el deterioro deja de ser temporal. Un criterio conjunto de nivel y duración activa una pérdida permanente de sensibilidad.
Grupo 7: Grupo 7: Consecuencias comunicativas y reproductivas
La sensibilidad remanente condiciona reconocimiento, cortejo y alarma. La degradación de esas funciones compromete la comunicación acústica y, especialmente, el comportamiento reproductivo.
ID:1174
