Evaluación y uso del Modelo
Descripción
Modelo A7 - Perturbación de tropismos
El modelo se evalúa tanto en forma formal como empírica. La evaluación formal determina en qué medida la red lógica se basa en principios físicos o en relaciones matemáticas ajustadas a la realidad pero sin sustento causal, y en qué medida cada variable proviene de un principio general o de un ajuste específico a la operación observada. La evaluación empírica, en paralelo, corre experimentos o compara con datos medidos para validar que el modelo predice correctamente lo que va a ocurrir.
Tras estas validaciones —y con las incertidumbres y resguardos que corresponda mantener— el modelo puede usarse en simuladores que pronostican el comportamiento del sistema según la situación que se está estudiando.
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Estructura de los Grupos
Descripción
El primer paso consiste en analizar la descripción general del modelo e identificar los distintos aspectos que intervienen en el fenómeno y que deben ser representados. Cada uno de estos aspectos se organiza como un grupo, entendido como una unidad conceptual coherente que describe una parte específica del funcionamiento del modelo.
Cada grupo reúne los objetos o conceptos relevantes para ese aspecto y las relaciones o verbos que describen cómo interactúan, se modifican o dependen unos de otros. De esta manera, cada grupo constituye una parte de la red semántica del modelo, mientras que el conjunto de los grupos permite representar de forma estructurada su funcionamiento global.
La división en grupos facilita además separar mecanismos, condiciones, procesos y resultados que cumplen funciones diferentes dentro del modelo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones que existen entre ellos. Los grupos no son, por tanto, componentes aislados: pueden compartir conceptos y establecer relaciones entre sí, formando conjuntamente una única representación semántica del fenómeno.
La imagen anterior ofrece una visión general de los distintos aspectos en que se ha estructurado el modelo. A continuación se presentan los grupos identificados, indicando para cada uno su título y una breve descripción del aspecto del modelo que representa.
Grupo 1: Grupo 1: Detección de señales físicas
La planta orienta tropismos y movimientos a partir de señales físicas de luz, gravedad y contacto mecánico. La detección correcta entrega la información direccional necesaria al mecanismo de respuesta; si la señal llega alterada o no llega, la respuesta queda sin una orientación correcta que traducir.
Grupo 2: Grupo 2: Perturbación de la señal de luz y gravedad
Mutaciones en fototropinas o fitocromos impiden detectar correctamente la luz, mientras la microgravedad elimina o distorsiona la señal gravitatoria. En ambos casos disminuye o desaparece la calidad de la señal física disponible para orientar el tropismo, aunque el texto no especifica umbrales ni una relación cuantitativa.
Grupo 3: Grupo 3: Transporte polar de auxina
El transporte polar de auxina mueve auxina hacia el lado de la planta que debe crecer más. La redistribución hormonal genera crecimiento diferencial y con ello reorientación del crecimiento; una señal incorrecta deja a este mecanismo sin una orientación correcta.
Grupo 4: Grupo 4: Disfunción hormonal y de proteínas PIN
El exceso de etileno y la deficiencia de auxina alteran directamente el transporte polar de auxina. Las mutaciones en proteínas PIN producen el mismo efecto porque estas proteínas transportan auxina de una célula a otra; el texto establece la dirección causal, pero no cuantifica magnitudes ni umbrales.
Grupo 5: Grupo 5: Turgor del pulvinus y respuesta mecánica
El turgor del pulvinus cambia la presión interna del pulvinus y permite plegar o desplegar hojas y peciolos. Un daño mecánico altera directamente ese turgor, por lo que una señal de contacto correctamente detectada puede no convertirse en movimiento.
Grupo 6: Grupo 6: Tropismos y movimientos perturbados
La planta pierde capacidad de reorientar su crecimiento cuando falla la señal física o el transporte polar de auxina, y pierde capacidad de reposicionar hojas y peciolos cuando falla el turgor del pulvinus. Las dos vías convergen en tropismos o movimientos perturbados: una por falta de señal correcta y otra por incapacidad de traducir una señal correcta.
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