S4 Aves
Tópico
Esta ave presenta un sistema visual altamente especializado, más completo que el sistema tricromático que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un ser humano equivalente. Incorpora un cuarto tipo de cono sensible a la luz ultravioleta, otorgándole una visión tetracromática capaz de percibir patrones de plumaje ultravioleta invisibles para el ser humano, relevantes tanto para la selección de pareja como para el reconocimiento de individuos de su especie. Un ave rapaz dispone además de una doble fóvea, central y temporal, y alcanza una elevada densidad de conos, superior a la humana. Que esta densidad de conos sobre su retina sea mayor hace que, según el mismo límite de resolución que ya establece otro modelo de este conjunto, su agudeza visual resulte también mayor.
Esta misma ave migratoria posee, en cambio, una brújula magnética asociada a un mecanismo cuántico en proteínas criptocromo de su ojo. La luz activa pares de radicales con espines correlacionados y el campo magnético terrestre modifica la proporción entre sus estados singlete y triplete, alterando la eficiencia de determinadas reacciones químicas y proporcionando una señal relacionada con la orientación del campo. Esta brújula es de inclinación y no polar: el ave detecta el ángulo que forma el campo magnético terrestre con la vertical del lugar, proporcionando una referencia de orientación comparable a otras referencias absolutas que ya establecen modelos de este conjunto. Que la luz active una mayor cantidad de estos pares de radicales hace que esta señal de orientación magnética pueda resultar más nítida.
El sistema auditivo de ciertas aves presenta también una gran resolución temporal y capacidad de localización. Un búho posee sus dos oídos dispuestos asimétricamente, uno a diferente altura que el otro, lo que permite localizar un sonido en elevación mediante diferencias verticales entre ambos oídos, complementando las diferencias horizontales utilizadas en la localización binaural convencional que ya establece otro modelo de este conjunto. Que esta asimetría sea más pronunciada permite obtener información más diferenciada sobre la elevación de la fuente sonora y alcanzar una localización espacial de gran precisión.
El canto se genera, en cambio, en la siringe, órgano funcionalmente análogo a la laringe de un mamífero. Esta produce una fuente sonora compleja que posteriormente es modificada por la resonancia del tracto vocal, según el mismo modelo de fuente y filtro que describe la producción sonora en otras especies. Una siringe capaz de controlar independientemente sus dos lados puede producir simultáneamente componentes sonoros diferentes, generando cantos de gran complejidad. El aprendizaje del canto sigue además, en numerosas especies, un proceso de imitación durante períodos sensibles de su desarrollo. Que ambas fuentes de la siringe puedan controlarse de manera independiente hace que aumente la complejidad acústica del canto resultante.
Finalmente, algunas aves, entre ellas las palomas, pueden utilizar señales acústicas de muy baja frecuencia como información adicional para la navegación. El infrasonido generado por fenómenos atmosféricos y por la interacción del viento y el oleaje con montañas o costas puede propagarse a grandes distancias con relativamente poca atenuación, según la propagación de ondas mecánicas de baja frecuencia que ya establece otro modelo de este conjunto. Estas señales pueden aportar referencias geográficas complementarias a otras fuentes de orientación, como la brújula magnética. Que la fuente lejana de infrasonido sea más intensa hace que la señal que alcanza al ave resulte más fácilmente detectable y pueda contribuir con mayor claridad a su navegación de larga distancia.
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