M3 Ciclo Sísmico
Tópico
El ciclo sísmico describe cómo se acumula y cómo se libera la energía elástica dentro de una zona de falla activa. Durante la fase intersísmica, que puede durar desde décadas hasta milenios, las placas tectónicas siguen moviéndose mientras la falla permanece bloqueada por la fricción, y esa fricción va acumulando deformación elástica en la roca que rodea a la falla, una deformación que se puede medir con posicionamiento satelital como un gradiente de velocidad alrededor de la propia falla.
Cuando la tensión de corte que la falla soporta termina superando la resistencia por fricción que esa falla opone, ocurre la ruptura cosísmica, y esa ruptura libera toda la energía acumulada durante la fase intersísmica en apenas segundos o minutos, en forma de ondas sísmicas.
Un modelo elástico de rebote, bien establecido desde hace más de un siglo, es la base conceptual de todo este ciclo sísmico: la litosfera se carga elásticamente durante la fase intersísmica, y esa misma litosfera rebota elásticamente durante el terremoto, liberando de golpe la deformación que había acumulado. La magnitud del terremoto queda determinada por su momento sísmico, el producto entre la rigidez de la roca, el área de la ruptura y el deslizamiento promedio que esa ruptura produjo.
Tras el terremoto, la fase postsísmica combina un deslizamiento lento adicional a lo largo de la propia falla con la relajación viscoelástica del manto inferior que rodea a esa falla, y ambos procesos siguen siendo detectables mediante posicionamiento satelital durante años o incluso décadas después del terremoto principal.
La recurrencia de los terremotos sigue, por un lado, la misma distribución de magnitudes descrita para los terremotos en general, y por otro lado sigue modelos de renovación que describen cuándo es probable que se repita un terremoto característico sobre un segmento de falla determinado: unos de estos modelos asumen que la recurrencia es completamente aleatoria e independiente del tiempo transcurrido desde el último terremoto, mientras que otros asumen en cambio que existe un intervalo de recurrencia preferido, aunque con cierta variabilidad alrededor de ese intervalo.
El comportamiento esperado de un ciclo sísmico completo incluye una aceleración del deslizamiento justo antes de la ruptura principal, durante la fase de nucleación del terremoto, y una larga secuencia de réplicas que decae con el tiempo siguiendo la misma relación empírica descrita para los terremotos en general, cerrando así el ciclo completo de acumulación y liberación de energía elástica con el que empezó esta descripción.
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