D1 Teledetección Satelital
Tópico
La teledetección satelital mide las propiedades de la criosfera desde plataformas que orbitan la Tierra, emitiendo o recibiendo señales electromagnéticas en distintas bandas del espectro para caracterizar el hielo desde el espacio. La teledetección satelital es el único método que ofrece una cobertura verdaderamente global, repetida en el tiempo y consistente de un lugar a otro, y esa cobertura global, repetida y consistente es lo que la vuelve esencial para vigilar cómo cambian la extensión del hielo, el volumen de los glaciares y el balance de masa de la criosfera en su conjunto.
Dos de las técnicas que emplea la teledetección satelital miden la elevación de la superficie del hielo desde la órbita: una misión de altimetría láser mide la distancia entre el satélite y la superficie del hielo cronometrando el tiempo de vuelo de pulsos de luz láser, y la diferencia en esa distancia medida entre dos pasadas sucesivas del satélite revela cuánto cambió el espesor del hielo entre una pasada y la siguiente. Una misión de altimetría por radar, en cambio, envía una señal de radar que penetra parcialmente la nieve seca antes de reflejarse, de modo que la elevación que esa misión de altimetría por radar termina midiendo corresponde a una superficie de dispersión situada un poco por debajo de la superficie visible del hielo.
Una misión de gravimetría satelital sigue un principio distinto: detecta las variaciones en el campo gravitacional de la Tierra que produce la propia masa de hielo, de modo que cuando el hielo pierde masa, el campo gravitacional local se debilita de forma medible desde la órbita, y esa misión de gravimetría satelital traduce ese debilitamiento del campo gravitacional directamente en un cambio de masa de hielo, sin necesidad de asumir primero cuánto espesor de hielo corresponde a cada centímetro de elevación como sí deben hacerlo las misiones de altimetría.
Un sensor de microondas pasivas mide, por su parte, la emisión natural de microondas que el propio hielo marino irradia, y esa emisión de microondas que el sensor de microondas pasivas capta permite calcular tanto la concentración como la extensión del hielo marino sobre el océano en cada pasada del satélite.
Una técnica radar interferométrica combina las fases de varias imágenes de radar capturadas desde el espacio sobre el mismo punto en distintos momentos, y esa combinación de fases entre imágenes sucesivas permite calcular desplazamientos de la superficie del hielo con una precisión de apenas milímetros.
El comportamiento esperado de la teledetección satelital, integrando todas estas técnicas independientes entre sí, es que todas ellas detecten las mismas tendencias de adelgazamiento, pérdida de masa y reducción de extensión del hielo, y esa coherencia entre métodos independientes es precisamente lo que permite atribuir el cambio observado en la criosfera con un alto grado de confianza, cerrando así el papel esencial de la teledetección satelital como la única herramienta capaz de vigilar toda la criosfera de la Tierra con la cobertura global, repetida y consistente descrita al comienzo.
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