D14 Función neuromuscular
Tópico
Las pruebas de función neuromuscular evalúan todo el trayecto que conecta el sistema nervioso central y periférico con el músculo, incluyendo nervios, unión neuromuscular y fibra muscular. La electroneurografía y la electromiografía combinan la estimulación eléctrica de nervios periféricos con el registro de la respuesta muscular y de la actividad eléctrica del músculo en reposo y durante la contracción voluntaria.
La velocidad de conducción nerviosa se calcula estimulando un nervio en dos puntos y relacionando la distancia entre ellos con la diferencia en el tiempo de aparición de la respuesta muscular. Según el texto, una velocidad inferior a 40 m/s indica predominantemente daño de la vaina aislante del nervio, como ocurre en el síndrome de Guillain-Barré y algunas neuropatías hereditarias. Si la velocidad permanece normal pero disminuye la amplitud de la respuesta, predomina el daño axonal, como puede ocurrir en esclerosis lateral amiotrófica, vasculitis o determinadas intoxicaciones. Una prolongación localizada del tiempo de conducción con velocidad normal en el resto del nervio indica un atrapamiento focal; por ejemplo, una latencia superior a 4,5 ms en el nervio que atraviesa la muñeca puede corresponder al síndrome del túnel carpiano.
La electromiografía permite relacionar actividad eléctrica y función muscular. En un músculo sano, entre aproximadamente el 20 y el 80 % de la fuerza máxima existe una relación casi proporcional entre la señal eléctrica superficial y la fuerza producida. Esta relación permite estimar de forma no invasiva la fuerza y estudiar la fatiga, ya que la correspondencia entre actividad eléctrica y fuerza se modifica progresivamente cuando el músculo se fatiga.
La forma de los potenciales de las unidades motoras ayuda además a localizar el origen de la alteración. En enfermedades del propio músculo, como la polimiositis, la pérdida de fibras dentro de cada unidad motora produce potenciales de menor amplitud y duración. En las neuropatías, las fibras que pierden su inervación pueden ser reinervadas por neuronas vecinas supervivientes, formando unidades motoras mayores y generando potenciales de amplitud y duración superiores a lo normal.
La estimulación nerviosa repetitiva estudia específicamente la unión neuromuscular. Normalmente existe un amplio margen de seguridad: cada liberación de acetilcolina genera una señal varias veces superior a la necesaria para producir la contracción, por lo que las respuestas permanecen relativamente constantes durante estímulos sucesivos. En la miastenia gravis, los anticuerpos contra los receptores de acetilcolina reducen este margen. Al estimular aproximadamente tres veces por segundo, la respuesta muscular disminuye progresivamente y, según el texto, un decremento superior al 10 % constituye evidencia del fallo de transmisión. La neostigmina reduce la degradación de acetilcolina y puede corregir parcialmente este decremento al aumentar su disponibilidad en la unión.
La fuerza de prensión, medida mediante dinamómetro, proporciona una evaluación funcional sencilla. Según el texto, valores inferiores a 27 kg en hombres o 16 kg en mujeres definen fuerza muscular insuficiente y constituyen el criterio obligatorio para diagnosticar sarcopenia. Esta medición también predice de manera independiente discapacidad, hospitalización y mortalidad en personas mayores de 65 años.
Los potenciales evocados estudian vías más extensas del sistema nervioso. Los potenciales sensitivos evalúan la conducción de señales hacia el cerebro a través de las vías largas de la médula, mientras que la estimulación de la corteza motora permite estudiar la conducción descendente por la vía corticoespinal. Estas pruebas resultan importantes para detectar alteraciones asociadas con esclerosis múltiple y lesiones medulares.
En conjunto, las pruebas neuromusculares permiten localizar el origen de una debilidad a lo largo de todo el sistema motor. La velocidad y amplitud de conducción distinguen daño desmielinizante, axonal y atrapamientos focales; la electromiografía diferencia patrones musculares y neuropáticos; la estimulación repetitiva identifica fallos de la unión neuromuscular; la fuerza de prensión cuantifica pérdida funcional, y los potenciales evocados estudian las vías de la médula y el sistema nervioso central. Combinadas, permiten determinar si una alteración se origina en las vías centrales, el nervio periférico, la unión neuromuscular o la propia fibra muscular.
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