Usuario:

D12 Función cardiovascular

Tópico

La ergometría o prueba de esfuerzo evalúa la respuesta cardiovascular y respiratoria durante un ejercicio progresivamente más intenso. El consumo máximo de oxígeno alcanzado constituye una referencia fundamental de capacidad cardiorrespiratoria y depende, según el principio de Fick, del gasto cardíaco y de cuánto oxígeno extraen los tejidos de la sangre. Según el texto, un consumo inferior a 14 mL/kg/min representa una limitación funcional grave y puede constituir un criterio de trasplante en pacientes con insuficiencia cardíaca, mientras que valores superiores a 20 mL/kg/min permiten generalmente realizar las actividades cotidianas.

Durante el esfuerzo también puede calcularse el doble producto, multiplicando frecuencia cardíaca por presión arterial sistólica, como estimación indirecta del consumo de oxígeno del miocardio. El nivel en que aparece isquemia suele ser reproducible en un mismo paciente y permite ajustar el tratamiento de acuerdo con su umbral individual.

La isquemia durante el ejercicio puede detectarse además mediante cambios característicos del electrocardiograma. Según el texto, un descenso de al menos 1 mm de un segmento específico medido después de la despolarización ventricular se considera positivo. Sin embargo, la prueba identifica aproximadamente al 68 % de quienes presentan una obstrucción coronaria significativa y clasifica correctamente como negativos alrededor del 77 % de quienes no la tienen. Su rendimiento es inferior al del ecocardiograma de esfuerzo o la gammagrafía cardíaca. Tampoco puede interpretarse adecuadamente en determinados trastornos de conducción, crecimiento ventricular izquierdo, uso de medicamentos como digoxina o incapacidad para realizar suficiente ejercicio. En estos casos puede provocarse estrés cardíaco mediante fármacos que aceleran el corazón o modifican el flujo coronario.

El ecocardiograma con Doppler permite evaluar de forma no invasiva el flujo y las presiones dentro del corazón. Mediante la ecuación simplificada de Bernoulli, la velocidad de la sangre a través de una válvula estrechada permite calcular la diferencia de presión entre ambos lados, que aumenta con el cuadrado de esa velocidad. Esta estimación se aproxima a la que se obtendría mediante cateterismo.

La ecocardiografía también permite determinar la fracción de sangre expulsada por el ventrículo izquierdo en cada latido. El método de Simpson biplanar divide matemáticamente el ventrículo en una serie de discos, calcula sus volúmenes y determina cuánto disminuye el volumen durante la contracción. Según el texto, presenta un error inferior al 10 % frente a la resonancia magnética cardíaca y constituye uno de los índices de función sistólica más utilizados.

La prueba de inclinación estudia la regulación de la presión arterial por el sistema nervioso autónomo. El paciente se inclina entre 60 y 70 grados durante 20–45 minutos mientras se registran continuamente presión y frecuencia cardíaca. Una caída de presión sistólica superior a 20 mmHg o diastólica superior a 10 mmHg durante los primeros tres minutos, sin una compensación adecuada de la frecuencia cardíaca, define hipotensión ortostática y puede indicar disfunción autonómica. Otro patrón es el síncope vasovagal, en el que disminuyen simultáneamente presión arterial y frecuencia cardíaca por predominio brusco de la actividad que frena al corazón.

El registro electrocardiográfico durante 24 horas permite analizar además la variabilidad global de la frecuencia cardíaca. La dispersión de los intervalos entre latidos integra la modulación autonómica ocurrida durante todo el día. Según el texto, valores inferiores a 50 ms identifican un riesgo elevado de muerte súbita después de un infarto o en insuficiencia cardíaca. También existen índices geométricos menos sensibles a los artefactos de los registros prolongados.

En conjunto, estas pruebas estudian la función cardiovascular bajo condiciones diferentes. La ergometría cuantifica capacidad de ejercicio y umbral isquémico; el electrocardiograma detecta signos de isquemia; el ecocardiograma evalúa gradientes valvulares y función ventricular; la prueba de inclinación analiza la regulación autonómica al cambiar de posición, y el registro prolongado estudia la variabilidad cardíaca. Combinadas, permiten caracterizar cómo responde el corazón en reposo, durante el ejercicio, frente a cambios posturales y a lo largo de un día completo.

ID:2285

druyd.com - Dr. Willy H. Gerber © 2026