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E11 Suelos Congelados y Permafrost Superficial

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El permafrost es el suelo o la roca cuya temperatura se mantiene en cero grados Celsius o por debajo de ese valor durante al menos dos años consecutivos, sin importar si ese suelo o esa roca contienen hielo o no; cubre, aproximadamente, el veinticinco por ciento de toda la superficie terrestre del hemisferio norte.

La capa activa es la franja más superficial de todo ese permafrost, la que se descongela cada verano y vuelve a congelarse cada invierno; su espesor varía enormemente, desde apenas unos centímetros en la alta montaña ártica hasta varios metros en el permafrost discontinuo de las zonas boreales.

La congelación y la descongelación de este suelo modifican profundamente sus propiedades hidrológicas: el suelo congelado se comporta como si fuera impermeable, porque el hielo prácticamente no deja pasar el agua a través de él, y es precisamente esa impermeabilidad la que hace que la escorrentía superficial aumente de manera drástica durante el deshielo de cada primavera.

La formación del frente de la helada sigue la ecuación de Stefan, según la cual la profundidad de ese frente de congelación escala con la raíz cuadrada de los grados-día de frío que se han ido acumulando; el calor latente de fusión del agua contenida en el suelo, de trescientos treinta y cuatro mil julios por kilogramo, es el término principal dentro del balance térmico de todo este suelo congelado.

El calentamiento climático está acelerando el deshielo de este mismo permafrost, con consecuencias críticas que ocurren en paralelo: la descomposición de la materia orgánica que antes permanecía congelada libera dióxido de carbono y metano, un gas de efecto invernadero especialmente potente; la subsidencia del suelo, del mismo tipo que ya se describió en otro documento, destruye la infraestructura construida sobre este permafrost; y los cambios hidrológicos que trae consigo el deshielo alteran el régimen de los ríos y de los lagos árticos.

El comportamiento esperado de todo este sistema incluye un frente de descongelación que avanza a tasas de entre cinco décimas de metro y dos metros por década, bajo el escenario de calentamiento actual. Así, desde la definición térmica con la que arranca este documento hasta ese avance del frente de descongelación con la que termina, pasando por la capa activa, la impermeabilidad del suelo congelado y la ecuación de Stefan, el permafrost hace que un suelo que durante milenios permaneció congelado y estable empiece, ahora, a liberar el carbono, el agua y la estabilidad estructural que había mantenido guardados todo ese tiempo.

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