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D7 Monitoreo De Sedimentos y Geomorfología

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El monitoreo de sedimentos cuantifica dos cosas a la vez: el transporte sólido que un río lleva consigo, y los cambios morfológicos que sufren tanto las laderas como los propios canales por los que ese río circula.

Los turbidímetros miden, de manera continua, la turbidez óptica del agua, y es precisamente esa turbidez la que, mediante curvas de calibración específicas para cada río, se convierte en la concentración de sedimentos en suspensión que ese río transporta en cada momento.

Los perfiladores acústicos Doppler miden, de manera simultánea, el perfil de velocidad del flujo a distintas profundidades y la atenuación acústica que los propios sedimentos en suspensión producen sobre la señal; es precisamente esa doble medición la que permite integrar el caudal sólido total a lo largo de toda la sección transversal del río, en lugar de estimarlo a partir de un solo punto.

Las trampas de sedimento, en cambio, retienen de manera directa el material que se mueve por gravedad cerca del fondo del cauce, tanto la carga de fondo como la suspensión más gruesa que no logra mantenerse suspendida en toda la columna de agua.

En las laderas, los clavos de erosión miden el rebaje o la acreción de la superficie del suelo como el cambio en la longitud del propio clavo que queda expuesta entre una fecha de medición y la siguiente; es precisamente ese cambio de longitud expuesta el que revela cuánto suelo se perdió, o cuánto sedimento nuevo se acumuló, en ese punto exacto de la ladera.

Los extensómetros de cable y los sensores de posicionamiento satelital detectan, con una resolución de apenas milímetros, el desplazamiento superficial de las masas de terreno inestables que ya se describieron como deslizamientos; la fotografía repetida en los mismos puntos fijos, por su parte, permite digitalizar los cambios morfológicos más graduales, demasiado lentos para que ningún sensor puntual logre capturarlos.

El balance de sedimentos de toda la cuenca integra, finalmente, la producción, el transporte y la deposición de todo ese material mediante el coeficiente de entrega de sedimentos, la fracción del sedimento producido en la cuenca que realmente logra salir de ella en lugar de quedar depositado en el camino. Así, desde el transporte sólido y los cambios morfológicos con los que arranca este documento hasta el coeficiente de entrega de sedimentos con el que termina, pasando por los turbidímetros, los perfiladores acústicos Doppler, las trampas de sedimento y los clavos de erosión, el monitoreo de sedimentos hace que el material que una cuenca entera mueve, desde la ladera más alta hasta la salida del río, pueda seguirse y cuantificarse en cada uno de sus pasos.

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