M7 Intercambio Costero - Oceánico
Tópico
El intercambio costero-oceánico es el conjunto de procesos físicos que conectan el océano abierto con la plataforma continental, los estuarios, las lagunas y el resto de las zonas costeras, y es precisamente esa conexión la que hace que esta interfaz tenga una importancia que va mucho más allá de lo puramente físico: es ecológica, porque los ecosistemas costeros son enormemente productivos y sostienen la mayor parte de la pesca de todo el planeta; es hidrológica, porque el agua dulce que aportan los ríos modifica tanto la salinidad como la estratificación de la plataforma continental; y es bioquímica, porque a través de ella se transportan nutrientes, sedimentos y carbono entre la tierra y el océano.
Las corrientes de la plataforma continental se generan por varios mecanismos a la vez: el viento, tanto por su arrastre directo sobre la superficie como por el bombeo de Ekman que produce; los gradientes de presión que imponen los giros oceánicos adyacentes en el borde de la plataforma; la baroclinicidad propia de la plataforma, que da lugar a sus propios frentes; y las mareas. Es precisamente esta combinación de mecanismos la que hace que la circulación sobre la plataforma continental resulte, casi siempre, mucho más compleja que la del océano abierto que tiene al lado.
Los frentes de plataforma, que separan el agua fría y bien mezclada de la plataforma continental del agua cálida y estratificada del océano abierto, son zonas de altísima productividad biológica, y es precisamente esa frontera tan marcada la que hace que retengan, dentro de la plataforma, a buena parte de las larvas y los huevos de peces que de otro modo se perderían mar adentro. Las plumas de los ríos, por su parte, forman lenguas de agua fría y dulce que se extienden sobre la plataforma y que, al ser menos densas, terminan estratificándose sobre el agua salada que tienen debajo.
El comportamiento esperado de este sistema incluye una corriente costera de plataforma que se dirige en el mismo sentido que el viento que la genera, dejando la costa a su derecha en el hemisferio norte y a su izquierda en el hemisferio sur, junto con la formación de frentes de densidad en el borde exterior de la plataforma; es precisamente la inestabilidad de esos mismos frentes, junto con el paso de tormentas, la que hace que el agua de la plataforma se exporte de manera intermitente hacia el océano abierto.
Los estuarios, que ya se describieron como zonas de transición entre el agua dulce continental y el agua marina, son sistemas altamente dinámicos en los que la marea y el caudal del río compiten constantemente entre sí: es esa competencia entre ambas fuerzas la que termina controlando, en cada momento, la estructura de salinidad que se observa dentro del estuario.
Así, desde la conexión ecológica, hidrológica y bioquímica con la que arranca este documento hasta la competencia entre marea y caudal fluvial con la que termina, pasando por las corrientes de plataforma, los frentes que retienen larvas y las plumas fluviales que estratifican la costa, el intercambio costero-oceánico hace que la estrecha franja donde el continente se encuentra con el océano abierto termine concentrando una desproporcionada cantidad de vida, de agua dulce y de materia que viaja entre la tierra y el mar.
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