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M4 Oscilaciones y Variabilidad Climática

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Las oscilaciones climáticas oceánicas son modos de variabilidad acoplada entre el océano y la atmósfera que modulan el clima, tanto regional como global, en escalas que van de los años a las décadas. El Niño-Oscilación del Sur es el modo dominante de esta variabilidad en la escala interanual: durante un episodio de El Niño, la termoclina del Pacífico ecuatorial se aplana, quedando más profunda en el extremo oriental y menos profunda en el occidental, la temperatura superficial del mar en el Pacífico oriental se calienta entre dos y cuatro grados Celsius por encima de su valor medio, los vientos alisios se debilitan, y todo ese reacomodo termina generando anomalías de precipitación y de temperatura que se sienten, a través de teleconexiones, en regiones muy alejadas del propio Pacífico.

La inestabilidad de Bjerknes describe precisamente el mecanismo que amplifica a El Niño-Oscilación del Sur, y es un lazo que se cierra sobre sí mismo: una perturbación inicial que calienta la temperatura superficial del mar en el Pacífico central hace que los vientos alisios se debiliten, ese debilitamiento de los alisios hace que la surgencia ecuatorial se reduzca, y esa menor surgencia hace que la propia temperatura superficial del mar vuelva a calentarse todavía más, cerrando el lazo sobre la misma temperatura superficial del mar con la que comenzó la perturbación, en un ciclo de retroalimentación positiva que se alimenta a sí mismo cada vez que se repite.

Ese mismo ciclo está regulado por dos tipos de ondas oceánicas que ajustan la profundidad de la termoclina: las ondas de Kelvin oceánicas, que propagan ese ajuste hacia el este a velocidades de entre dos y tres metros por segundo, y las ondas de Rossby ecuatoriales, que propagan el ajuste en sentido contrario, hacia el oeste, a apenas medio metro por segundo; es la combinación de estas dos velocidades tan distintas la que hace que el ciclo completo de El Niño-Oscilación del Sur tarde entre tres y siete años en repetirse.

La Oscilación Decenal del Pacífico y la Oscilación Multidecadal del Atlántico son, a su vez, modos de variabilidad que operan en escalas de varias décadas, y es su propia existencia la que hace que la intensidad de El Niño-Oscilación del Sur y el clima de sus respectivas cuencas oceánicas queden modulados por un ritmo mucho más lento que el del propio ciclo interanual. Este acoplamiento entre el océano y la atmósfera en baja frecuencia involucra, además, el calor que el océano profundo almacena como una verdadera memoria de largo plazo de todo el sistema climático.

El comportamiento esperado de todas estas oscilaciones climáticas oceánicas incluye la alternancia irregular entre episodios de El Niño y episodios de La Niña, con periodos de entre tres y siete años entre uno y otro, y con impactos de alcance global sobre la precipitación, la temperatura y el nivel del mar en prácticamente todo el planeta.

Así, desde el aplanamiento de la termoclina con el que arranca este documento hasta la alternancia irregular entre El Niño y La Niña con la que termina, pasando por el lazo de retroalimentación de Bjerknes y por la modulación decenal que ejercen la Oscilación Decenal del Pacífico y la Oscilación Multidecadal del Atlántico, las oscilaciones climáticas oceánicas hacen que el acoplamiento entre el océano y la atmósfera termine repartiendo, por todo el planeta y durante años enteros, las mismas anomalías de temperatura y de precipitación que nacieron como una simple perturbación de la temperatura superficial del mar en el Pacífico central.

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