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E1 Estructura Interna de la Tierra

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La estructura interna de la Tierra se conoce principalmente a través de la velocidad con la que las ondas sísmicas se propagan por su interior. Las ondas de compresión pueden viajar tanto a través de sólidos como de fluidos, mientras que las ondas de corte solo pueden viajar a través de sólidos, y fue precisamente esa diferencia la que permitió identificar que el núcleo externo de la Tierra es líquido: las ondas de corte simplemente no lo atraviesan.

Existe una discontinuidad sísmica muy marcada que separa la corteza del manto, en la que la velocidad de las ondas sísmicas salta bruscamente de un valor a otro; esa discontinuidad se encuentra típicamente a siete kilómetros de profundidad bajo los océanos, a treinta y cinco kilómetros de profundidad bajo los continentes, y llega hasta los setenta kilómetros de profundidad bajo las grandes cadenas montañosas, donde la corteza es más gruesa.

La presión litostática crece con la profundidad porque cada capa adicional de roca suma su propio peso al de todas las capas que tiene encima, y esa presión alcanza cerca de ciento treinta y cinco gigapascales justo en el límite entre el manto y el núcleo, y cerca de trescientos sesenta y tres gigapascales en el mismo centro de la Tierra.

Una relación matemática bien establecida permite estimar el perfil de densidad adiabático del interior terrestre integrando hacia el interior las velocidades sísmicas medidas en distintas profundidades, y esta misma relación es la base del modelo de referencia sismológico estándar que se usa hoy para describir la estructura completa de la Tierra.

La diferenciación planetaria primordial es la que originó esta estructura por completo: el hierro y el níquel, más densos, se separaron gravitacionalmente hacia el centro del planeta y formaron el núcleo, mientras que los silicatos más ligeros flotaron hacia arriba y formaron la corteza, y el legado directo de esa diferenciación planetaria primordial es la propia estructura concéntrica de corteza, manto y núcleo que las ondas sísmicas siguen revelando hoy, con la que empezó esta descripción.

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