A2 Erupciones Volcánicas Extremas
Tópico
Una erupción volcánica extrema, con un índice de explosividad volcánica igual o superior a seis, inyecta enormes volúmenes de material piroclástico y de gases directamente hacia la estratosfera. Ese índice de explosividad volcánica es una escala logarítmica, de modo que cada unidad adicional en la escala representa aproximadamente diez veces más volumen de material eyectado que la unidad anterior. El umbral que separa a una erupción explosiva de una erupción tranquila depende de cuánto gas disuelto es capaz de retener el magma antes de que la sobrepresión que ese gas genera supere la resistencia a la tracción de la roca del propio edificio volcánico.
La dinámica de la columna que se eleva durante la erupción determina qué ocurre a continuación: si esa columna se mantiene como una columna convectiva estable, del tipo pliniano, los piroclastos que contiene terminan dispersándose en la estratosfera; pero si la columna no logra mantenerse a flote, colapsa sobre sí misma y genera corrientes piroclásticas densas devastadoras que descienden por las laderas del volcán. Esta transición entre una columna estable y una columna que colapsa depende de la relación entre el flujo de masa que la erupción sostiene y la cantidad de aire frío que esa columna logra incorporar desde su entorno: cuando la columna incorpora demasiado poco aire frío en relación con el flujo de masa que expulsa, deja de flotar y colapsa.
Una corriente piroclástica densa que resulta de ese colapso viaja a velocidades de entre cien y trescientos kilómetros por hora y a temperaturas de entre trescientos y ochocientos grados, y a esas velocidades y temperaturas una corriente piroclástica densa resulta completamente irresistible para cualquier cosa que encuentre a su paso.
Las erupciones efusivas masivas que forman las grandes provincias ígneas, como las de Deccan o las de Siberia, emiten dióxido de carbono y dióxido de azufre en cantidades tan grandes que modifican el clima global durante milenios enteros, y esas mismas erupciones efusivas masivas se correlacionan con las grandes extinciones masivas del registro geológico. El dióxido de azufre que estas erupciones liberan produce un enfriamiento rápido que se manifiesta en apenas unos pocos años, mientras que el dióxido de carbono que liberan produce, en cambio, un calentamiento mucho más lento que persiste durante más de diez mil años.
Los supervolcanes, con un índice de explosividad volcánica igual o superior a ocho, son capaces de inducir inviernos volcánicos que afectan a todo el planeta a la vez, el mismo tipo de perturbación climática global, aunque llevada a su extremo más severo, con la que empezó esta descripción de las erupciones volcánicas extremas.
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