A2 Colapso de Plataformas de Hielo
Tópico
Las plataformas de hielo flotante son extensiones del manto continental de hielo que flotan sobre el océano y actúan como contrafuertes: ejercen una tensión de retroceso sobre los glaciares tributarios que alimentan a cada plataforma de hielo flotante, y esa tensión de retroceso frena el flujo de esos glaciares tributarios hacia el mar. Cuando una plataforma de hielo flotante colapsa, como ocurrió con la plataforma Larsen B en 2002, los glaciares tributarios aguas arriba de esa plataforma de hielo flotante se aceleran dramáticamente al perder la tensión de retroceso que antes los frenaba, lo que incrementa la descarga de hielo hacia el océano y la contribución de esos glaciares tributarios al nivel del mar.
El primer mecanismo físico central detrás del colapso de una plataforma de hielo flotante es la hidrofractura inducida por charcas de agua superficial: durante los veranos cálidos, se forman lagos de fusión sobre la superficie de la plataforma de hielo flotante, y el agua de esos lagos de fusión penetra en las grietas ya existentes en el hielo. Esa agua que penetra en las grietas existentes las propaga verticalmente, hacia abajo, gracias a la presión hidrostática del agua acumulada, una presión hidrostática que supera la resistencia a la fractura que el propio hielo de la plataforma de hielo flotante opone.
El segundo mecanismo físico central es la inestabilidad de la base marina: la línea de fondeo, el punto donde el hielo continental deja de apoyarse sobre el lecho marino y empieza a flotar como plataforma de hielo flotante, puede descansar sobre un lecho marino con pendiente retrógrada, un lecho marino que se profundiza hacia el interior del continente en vez de hacia el mar abierto. Sobre un lecho marino con pendiente retrógrada, cualquier retroceso de la línea de fondeo la lleva hacia una zona del lecho marino más profunda, y esa mayor profundidad del lecho marino en la nueva posición de la línea de fondeo aumenta el espesor de hielo justo en ese punto; un espesor de hielo mayor en la línea de fondeo acelera la velocidad con la que el hielo fluye hacia el océano en ese mismo punto, y ese flujo de hielo más rápido hace retroceder a la línea de fondeo todavía más, generando una inestabilidad positiva autocatalítica sobre el lecho marino con pendiente retrógrada.
El comportamiento esperado del colapso de una plataforma de hielo flotante es no lineal e irreversible: una vez que se supera el umbral de la hidrofractura o el umbral del retroceso sobre un lecho marino con pendiente retrógrada, el colapso de la plataforma de hielo flotante puede volverse autocatalítico y ya no depender de que el forzamiento climático que lo inició continúe actuando. La pérdida del efecto de contrafuerte que la plataforma de hielo flotante ejercía se transmite rápidamente aguas arriba, mediante ondas de presión que viajan a través del propio hielo, hasta alcanzar a los glaciares tributarios con la misma tensión de retroceso perdida con la que empezó esta descripción, acelerando a esos glaciares tributarios y aumentando la contribución de todo el sistema al nivel del mar.
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