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E11 Digestión y absorción

Tópico

La digestión transforma los macronutrientes de los alimentos en moléculas suficientemente pequeñas para ser absorbidas. En este proceso participan enzimas de la saliva, el estómago, el páncreas y la superficie de las células intestinales. Paralelamente, el peristaltismo impulsa el quimo a través del tubo digestivo. La velocidad de tránsito determina cuánto tiempo permanece el alimento en contacto con la mucosa intestinal y, por lo tanto, influye directamente en la absorción de nutrientes.

Una etapa importante es el vaciamiento gástrico. Los líquidos abandonan el estómago relativamente rápido, mientras que los sólidos permanecen inicialmente retenidos para ser triturados antes de pasar al intestino delgado. Su vaciamiento se hace más lento cuando aumenta el tamaño de las partículas o el contenido calórico de la comida. Algunos medicamentos, entre ellos la metformina y los análogos de GLP-1, retrasan el vaciamiento gástrico, retardando la llegada de glucosa al intestino y suavizando el aumento de la glucemia posterior a una comida.

Una vez en el intestino delgado, los nutrientes solubles en grasa pueden atravesar pasivamente la membrana lipídica de las células intestinales. La velocidad de esta difusión depende de la diferencia de concentración entre el contenido intestinal y la célula, de la facilidad con que la sustancia se disuelve en los lípidos de la membrana y del área de mucosa disponible para el intercambio. Este mecanismo no requiere gasto directo de energía.

Sustancias poco solubles en grasa, como glucosa y aminoácidos, dependen en cambio de transportadores específicos de la membrana intestinal. Estos aprovechan el gradiente de sodio mantenido por las células para incorporar los nutrientes. Como existe un número limitado de transportadores, este mecanismo es saturable: a bajas concentraciones la absorción aumenta casi proporcionalmente con la cantidad disponible, pero al acercarse a la capacidad máxima de transporte el incremento se hace progresivamente menor.

La absorción intestinal también determina la entrada de medicamentos administrados por vía oral. La fracción que finalmente alcanza intacta la circulación general constituye su biodisponibilidad oral. Después de atravesar la mucosa, una parte del fármaco puede ser metabolizada en la propia pared intestinal y posteriormente la sangre procedente del intestino atraviesa el hígado, donde puede eliminarse otra fracción antes de alcanzar la circulación general. Este metabolismo de primer paso reduce la biodisponibilidad. Fármacos como nitroglicerina, morfina o lidocaína pueden sufrir una importante extracción hepática, por lo que su disponibilidad oral puede ser baja y variar según el flujo sanguíneo hepático y la actividad de las enzimas metabolizadoras.

Cuando se altera el movimiento de solutos y agua a través de la mucosa pueden aparecer diferentes formas de diarrea. En la diarrea osmótica permanecen dentro del intestino sustancias que no pueden ser absorbidas, como determinados azúcares o sales de magnesio. Estas partículas retienen agua por ósmosis, aumentando el contenido líquido intestinal; cuanto mayor sea la cantidad de soluto no absorbido, mayor será la retención de agua.

La diarrea secretora tiene un mecanismo diferente. Determinadas toxinas bacterianas, como la del cólera, activan señales dentro de las células intestinales que estimulan la secreción activa de cloro hacia la luz intestinal. El agua acompaña al ion secretado, produciendo una pérdida abundante de líquido. Por tanto, mientras en la diarrea osmótica el agua queda retenida por sustancias no absorbidas, en la secretora la propia mucosa impulsa la secreción de electrolitos y agua.

En conjunto, digestión, motilidad y absorción determinan la entrada de nutrientes y medicamentos al organismo. El vaciamiento gástrico controla la velocidad con que llegan al intestino; la difusión pasiva y los transportadores saturables permiten atravesar la mucosa; el metabolismo intestinal y hepático determina la biodisponibilidad de los fármacos, y las alteraciones del transporte de agua y solutos explican diferentes formas de diarrea. Estos mecanismos permiten comprender cómo la clínica modifica la absorción de nutrientes, selecciona la vía de administración de medicamentos y distingue alteraciones intestinales que requieren tratamientos diferentes.

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