D11 Función respirator
Tópico
La espirometría es la prueba funcional respiratoria fundamental y mide los flujos y volúmenes de aire movilizados durante una respiración forzada estandarizada. La relación entre el volumen expulsado durante el primer segundo y el volumen total exhalado permite reconocer una obstrucción de las vías aéreas. Según el texto, cuando esta relación permanece por debajo del 70 % después de administrar un broncodilatador existe obstrucción, como ocurre en el asma o en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y cuanto menor es el valor, mayor es su gravedad. Si el volumen total exhalado está reducido pero esta relación permanece normal, se sospecha una restricción, como puede ocurrir en fibrosis pulmonar, debilidad muscular respiratoria u obesidad marcada. La restricción debe confirmarse mediante pletismografía, que permite medir el volumen pulmonar total.
Otra prueba evalúa la capacidad del pulmón para transferir un gas desde el alvéolo hasta la sangre capilar, utilizando habitualmente monóxido de carbono por su elevada afinidad por la hemoglobina. Esta capacidad refleja indirectamente la transferencia pulmonar de oxígeno y depende de la superficie disponible de membrana alveolo-capilar, del volumen de sangre presente en los capilares pulmonares y de la cantidad de hemoglobina disponible. Puede disminuir por pérdida o alteración de superficie en enfisema y fibrosis, o por reducción del compartimento vascular en hipertensión pulmonar y vasculitis. La ecuación de Roughton-Forster permite separar la contribución de la membrana y de la sangre capilar. Una capacidad de transferencia reducida con espirometría normal puede orientar hacia alteraciones intersticiales o vasculares pulmonares.
El test de caminata de seis minutos mide la distancia que el paciente puede recorrer durante ese tiempo al máximo ritmo sostenible. A diferencia de las pruebas centradas en un componente pulmonar específico, integra la capacidad funcional de los sistemas respiratorio y cardiovascular durante el ejercicio. Es reproducible y aporta información pronóstica en enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardíaca, hipertensión pulmonar y fibrosis pulmonar. Según el texto, recorrer menos de 300 metros o presentar una caída de la saturación de oxígeno superior a cuatro puntos porcentuales indica deterioro funcional grave.
La polisomnografía estudia la respiración durante el sueño registrando simultáneamente actividad cerebral, movimientos oculares, actividad muscular, flujo respiratorio, saturación de oxígeno, posición corporal y ronquido. El número de apneas completas y respiraciones insuficientes por hora permite calcular un índice que cuantifica la gravedad de la apnea obstructiva del sueño. Según el texto, alcanzar al menos 15 episodios por hora junto con síntomas compatibles, como somnolencia diurna, hipertensión o ronquido, indica la necesidad de tratamiento con presión positiva continua. El tiempo acumulado con saturación inferior al 90 % cuantifica además la hipoxemia nocturna y se relaciona con el riesgo cardiovascular y la hipertensión pulmonar.
En pacientes sometidos a ventilación mecánica puede estudiarse también la relación entre presión y volumen pulmonar mediante inflado y desinflado suficientemente lentos para minimizar el efecto de la resistencia de las vías aéreas. La curva resultante permite identificar un límite inferior por debajo del cual comienzan a colapsar alvéolos previamente abiertos y un límite superior a partir del cual aparece sobredistensión. Estos puntos ayudan a seleccionar una presión positiva al final de la espiración suficiente para mantener abiertos los alvéolos sin producir una distensión excesiva. La rigidez del sistema respiratorio obtenida mediante esta relación también determina la presión de conducción, utilizada para valorar el estrés mecánico impuesto al pulmón durante la ventilación.
En conjunto, estas pruebas estudian diferentes dimensiones de la función respiratoria. La espirometría distingue patrones obstructivos y sospecha restricciones; la transferencia de gases evalúa la membrana alveolo-capilar y su componente vascular; la caminata de seis minutos integra la respuesta cardiorrespiratoria al ejercicio; la polisomnografía analiza la respiración durante el sueño, y la curva presión-volumen permite adaptar la ventilación mecánica a las propiedades del pulmón.
Combinadas, permiten estudiar cómo el paciente moviliza aire, intercambia gases, responde al ejercicio y respira durante el sueño o bajo soporte artificial. Así, la evaluación respiratoria comienza con una maniobra espirométrica relativamente simple y puede ampliarse progresivamente hasta caracterizar la estructura funcional del pulmón y personalizar el soporte ventilatorio según las necesidades de cada paciente.
ID:2284
